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	<title>David Cano, autor en El Alcázar de las Ideas</title>
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	<description>Foro de pensamiento estratégico y conversaciones con la actualidad</description>
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		<title>La IA y la teoría de la cicatriz: ¿una conexión generacional?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[David Cano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Sep 2026 17:11:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía y Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Conexión generacional]]></category>
		<category><![CDATA[estudio longitudinal]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[Mannheim]]></category>
		<category><![CDATA[Posición generacional]]></category>
		<category><![CDATA[Teoría de la cicatriz]]></category>
		<category><![CDATA[Unidad generacional]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un antecedente sociológico de la denominada teoría de la cicatriz (scarring theory) se encuentra en el trabajo de Glen H. Elder Jr., “Children of the Great Depression: Social Change in Life Experience” (1974). Elder siguió longitudinalmente a 167 individuos nacidos en 1920-1921 en Oakland (California), desde su infancia hasta los años 60[1], para analizar cómo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Un antecedente sociológico de la denominada <strong>teoría de la cicatriz </strong>(scarring theory) se encuentra en el trabajo de Glen H. Elder Jr., “<em>Children of the Great Depression: Social Change in Life Experience</em>” (1974). Elder siguió longitudinalmente a 167 individuos nacidos en 1920-1921 en Oakland (California), desde su infancia hasta los años 60<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, para analizar cómo la Gran Depresión había marcado su curso vital a lo largo de dos generaciones. Ese trabajo fue decisivo para consolidar la perspectiva del curso de vida (<em>life course perspective</em>), hoy central en Sociología, que sostiene que <strong>un mismo shock histórico deja una marca distinta según el momento exacto del ciclo vital en que a cada cohorte le toca vivirlo</strong> (no es lo mismo atravesar una crisis en la infancia que hacerlo ya instalado en una carrera profesional).</p>
<p>Ocho años después, en 1982, el economista David Ellwood formuló una versión más acotada del mismo fenómeno: en su artículo “<em>Teenage Unemployment: Permanent Scars or Temporary Blemishes?</em>”, se preguntaba si el desempleo temprano deja en el trabajador una cicatriz permanente o solo una “mancha” pasajera que se cura con el tiempo. El estudio de Ellwood no encontró que el desempleo temprano desencadenara un círculo vicioso duradero de desempleo recurrente, aunque sí detectó efectos persistentes de la experiencia laboral perdida sobre los salarios. Fueron los trabajos posteriores, consolidados en un número especial de <em>The Economic Journal</em> dedicado al <em>unemployment scarring</em>, con trabajos de Wiji Arulampalam, Paul Gregg y otros autores, los que asentaron el concepto como hecho estilizado en la literatura laboral: <strong>un despido temprano, un periodo de desempleo prolongado o una incorporación tardía al mercado de trabajo dejan una marca que no se borra cuando la coyuntura mejora, y que se traduce en peores salarios, trayectorias más inestables y menor progresión profesional años después</strong>.</p>
<p>Que la idea llegara antes a la Sociología que a la Economía no es un dato menor: con frecuencia es esta disciplina la que intuye antes el fenómeno, aunque sea otra la que termine formalizándolo y popularizándolo.</p>
<p>Lo interesante, en cualquier caso, es que <strong>la cicatriz casi nunca es un fenómeno puramente individual</strong>. Suele producirse de forma simultánea sobre toda una cohorte, precisamente porque responde a una crisis o a un shock que afecta a muchas personas a la vez. Aquí es donde entra <a href="https://1989after1989.exeter.ac.uk/wp-content/uploads/2014/03/01_The_Sociological_Problem.pdf?utm_source=chatgpt.com">Karl Mannheim</a> y su distinción entre <strong>posición generacional</strong> (Generationslagerung) y <strong>conexión generacional </strong>(Generationszusammenhang). Compartir una posición generacional —haber nacido en años próximos— no basta para constituir una generación en sentido sociológico fuerte. Hace falta, además, una conexión generacional: haber vivido de forma común un mismo acontecimiento histórico que marca una manera compartida de ver el mundo. Cuando esa conexión se da, la cohorte deja de ser solo una categoría demográfica y se convierte en lo que Mannheim llamaba una <strong>unidad generacional </strong>(Generationseinheit).</p>
<p>La pregunta que me interesa plantear es <strong>si la IA puede estar generando las condiciones para una cicatriz de este tipo</strong>, es decir, la IA como conexión generacional. Porque el impacto de la IA no es uniforme: afecta de manera desproporcionada a quienes se incorporan por primera vez al mercado laboral, precisamente porque muchas de las tareas que tradicionalmente servían para formar a un profesional “junior” (análisis rutinarios, primeros borradores, tareas de apoyo) son las que la IA automatiza con más facilidad. Si esto se confirma, quienes están entrando al mercado laboral ahora podrían experimentar un retraso en su incorporación efectiva, o una etapa inicial más precaria de lo habitual, con efectos que (como toda cicatriz) podrían prolongarse mucho más allá del momento en que la disrupción tecnológica se estabilice.</p>
<p>Esta hipótesis ha empezado a encontrar algo de respaldo empírico. Brynjolfsson, Chandar y Chen (2025), en su estudio “Canaries in the Coal Mine”, documentan una caída relativa del 13-16% en el empleo de trabajadores de 22 a 25 años en las ocupaciones más expuestas a la IA generativa desde el lanzamiento de ChatGPT, mientras el empleo de trabajadores más veteranos en esas mismas ocupaciones se mantuvo estable o creció. Tucker (2026) encuentra, con datos censales de EE. UU., una caída del 9% en las nuevas contrataciones de trabajadores de 22 a 24 años en los sectores más expuestos. El mecanismo, además, coincide con el que aquí se plantea: no son despidos masivos, sino menos contratación de nuevos entrantes. Conviene, eso sí, mantener la cautela: un informe reciente del Center for the Governance of Change de IE University (Lipson, 2026) recoge tres lecturas en competencia sobre estos mismos datos —desplazamiento real por IA, causas macroeconómicas ajenas a la IA (tipos de interés, teletrabajo), y una lectura más optimista que sostiene que la IA transforma el trabajo de entrada sin reducir el empleo neto—, de modo que la evidencia, aunque ya existe, sigue siendo objeto de debate.</p>
<p>Y si ese retraso o esa precariedad inicial se vive de forma compartida por una cohorte completa —los que entran al mercado laboral entre, digamos, 2026 y 2030—, no estaríamos solo ante una cicatriz individual replicada muchas veces, sino ante el nacimiento de una auténtica unidad generacional en el sentido de Mannheim: una generación que se reconocerá a sí misma, en el futuro, como “<strong>la que empezó a trabajar cuando la IA lo cambió todo</strong>”.</p>
<p>El precedente más inquietante de una unidad generacional de este tipo ya existe: la “Lost Generation” japonesa de los años noventa, que entró al mercado laboral durante la Década Perdida y hoy, ya en la cincuentena, sigue mostrando tasas de aislamiento social (hikikomori) muy superiores a las de otras cohortes.</p>
<p>Es una hipótesis construida por analogía con la teoría de la cicatriz y las unidades generacionales de Mannheim, que habrá que contrastar con datos en los próximos años. Pero si se confirma, tendría una implicación incómoda: <strong>la desigualdad que genere la IA no se repartirá solo entre quienes saben o no usarla, como suele discutirse, sino también entre generaciones enteras, según el momento exacto en que les tocó entrar al mercado de trabajo.</strong></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Método que nos recuerda al utilizado desde 1938 en el Estudio Harvard sobre el Desarrollo de los Adultos.  Inicialmente siguió a 268 estudiantes de Harvard y a 456 jóvenes de barrios humildes de Boston, ampliándose después a más de 2.000 personas incluyendo cónyuges y descendientes. “Una buena vida” de Waldinger y Schulz. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3XRW-TCAIFM">Vídeorreseña</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La IA exige más Antropología a la Sociología</title>
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		<dc:creator><![CDATA[David Cano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 19:58:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía y Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Comte]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia artificial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A mediados del siglo XIX, Auguste Comte acuñó el término «Sociología» en un contexto de profunda tensión. No se trataba de la ambición de fundar una disciplina nueva, sino de una necesidad. La Revolución Francesa había desmontado el orden político del absolutismo y abierto paso, con enorme fricción, a los regímenes liberales y representativos. La [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>A mediados del siglo XIX, Auguste Comte acuñó el término «Sociología» en un contexto de profunda tensión. No se trataba de la ambición de fundar una disciplina nueva, sino de una necesidad. La Revolución Francesa había desmontado el orden político del absolutismo y abierto paso, con enorme fricción, a los regímenes liberales y representativos. La Revolución Industrial, casi en paralelo, estaba desplazando a poblaciones enteras del campo a la ciudad, sustituyendo el taller artesanal por la fábrica, y creando unas nuevas clases —burguesía industrial y proletariado— que no encajaba en las categorías del Antiguo Régimen. Comte, y tras él Durkheim, Marx o Weber trataron de responder a una realidad que exigía nuevos instrumentos conceptuales para ser comprendida.</p>
<p>Creo que estamos ante una situación análoga, pero de una intensidad superior. La disrupción tecnológica que entonces fue la máquina de vapor es hoy la inteligencia artificial (IA). Y del mismo modo que el vapor no se limitó a transformar los telares (con la reacción de los luditas), sino que reorganizó la relación entre trabajo, capital y territorio, la IA no se está limitando a automatizar tareas: está reconfigurando qué es el trabajo, cómo se remunera el capital, y qué formas adopta la desigualdad. Las discusiones actuales sobre la sustitución de empleos cualificados, la concentración de rentas, riqueza y poder, o sobre la brecha entre quienes saben usar la IA quienes no, son la versión contemporánea de aquel desplazamiento del campo a la fábrica.</p>
<p>Pero el punto que más me interesa desarrollar desborda el marco estrictamente sociológico para adentrarse en el terreno de la antropología: el modo en que la IA está empezando a transformar la relación entre las personas<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Comte, Durkheim o Tönnies se preocuparon por cómo la industrialización y la urbanización alteraban los vínculos sociales —el tránsito de la <em>Gemeinschaft</em> a la <em>Gesellschaft</em>, de la comunidad a la asociación, de la solidaridad mecánica a la orgánica—. Hoy asistimos a una mutación distinta y en cierto modo más radical: la aparición de interlocutores no humanos —asistentes conversacionales, compañías artificiales, sistemas que simulan empatía y comprensión— como parte habitual del tejido relacional de las personas. No se trata solo de que la tecnología medie nuestras relaciones humanas, como ya hacía el teléfono o las redes sociales, sino de que la tecnología misma se ofrece como sujeto de relación —lo que Yuval Noah Harari, en Nexus (2024) (desde <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TwAu9bDPm2c">aquí</a> podrás ver mi vídeorreseña), describe como el tránsito de una competencia por nuestra atención a una competencia por nuestra intimidad—. Esto plantea preguntas que la sociología clásica no tuvo que formular: qué ocurre con la confianza, con la reciprocidad, con el reconocimiento mutuo cuando una de las partes de la relación no es, en sentido estricto, otro sujeto.</p>
<p>Esta es la línea que quiero desarrollar: no tanto (o no solo) los efectos económicos de la IA, sino esa dimensión antropológica del cambio en la forma de relacionarnos, y lo que puede significar para conceptos sociológicos centrales como el de vínculo social, comunidad o reconocimiento. No se trata de multidisciplinariedad —de que la Sociología y la Antropología coexistan como compartimentos separados que se consultan puntualmente—, sino de transversalidad: <strong>la nueva Sociología que necesitamos para entender la IA tiene que llevar la mirada antropológica dentro de su propio instrumental analítico, no como una disciplina auxiliar a la que se recurre cuando el análisis económico o político se queda corto</strong>.</p>
<p>En conclusión, la Sociología nació a mediados del siglo XIX, con Comte, para explicar las transformaciones derivadas de la Revolución Francesa —como el declive de los autoritarismos y la consolidación de los regímenes liberales— y de la Revolución Industrial —especialmente en el plano económico y social—. La irrupción de la IA reactiva estas preocupaciones, pero exige algo más que sumar una disciplina a otra: exige una Sociología transversalmente antropológica, capaz de comprender las dimensiones culturales, simbólicas y prácticas de los cambios que estamos viviendo y los que vendrán.</p>
<p>¿Qué cambia cuando las personas empezamos a establecer relaciones con entidades que no son humanas pero sí participan de nuestra vida social? Quizá esa sea la pregunta que la Sociología deba responder a partir de ahora. Y para hacerlo no bastará con dialogar con la Antropología: tendrá que hacer suya la mirada antropológica. Porque <strong>ya no se trata solo de comprender cómo cambia la sociedad, sino de comprender cómo cambia nuestra forma de estar en ella cuando dejamos de relacionarnos exclusivamente con otros seres humanos.</strong> Transversalidad y no solo multidisciplinariedad.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>Ya en 2020 apuntaba una intuición cercana a esta en una reseña sobre el libro <em>Alfas y Omegas. Guía para un liderazgo incluyente</em> (Mercè Brey y Victoria Yasinetskaya), publicada en Empresa Global bajo el título «<a href="https://www.afi.es/insights/cuanta-mas-ia-mas-ie">Cuanta más IA, más IE</a>«. Aquella reflexión, sin embargo, partía de una IA-herramienta —automatización y digitalización que exigía revalorizar la inteligencia emocional en el liderazgo para relacionarnos mejor entre humanos—, mientras que el interés que aquí planteo es distinto: una IA que se ofrece ella misma como interlocutor, no solo como catalizador de mejores relaciones humanas.</p>
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		<title>¿Pobreza crónica? Soluciones con pequeños pasos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[David Cano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Aug 2024 09:32:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía y Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Economistas del desarollo]]></category>
		<category><![CDATA[Ensayos controlados aleatorizados]]></category>
		<category><![CDATA[microcréditos]]></category>
		<category><![CDATA[Nobel de Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Trampa de la pobreza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El PIB no es un juego de suma cero, sino de suma positiva. Es decir, el PIB de un determinado país, ciudad o familia no se consigue (desde luego, no en su totalidad, ni siquiera en una parte importante) a costa del otro. La pobreza y, en especial, la extrema pobreza, no es culpa de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El PIB no es un juego de suma cero, sino de suma positiva. Es decir, el PIB de un determinado país, ciudad o familia no se consigue (desde luego, no en su totalidad, ni siquiera en una parte importante) a costa del otro. <strong>La pobreza y, en especial, la extrema pobreza, no es culpa de los países desarrollados. Pero sí somos responsables de acabar con ella.</strong> Porque es posible salir de la “trampa de lo pobreza” y, además, puede ser mucho más fácil de lo que pensamos. <strong>Acabar con ella es nuestra responsabilidad. Y no hacerlo (o, al menos, no intentarlo) es culpa nuestra.</strong></p>
<p><em>”Los países pobres no están condenados al fracaso porque sean pobres ni porque hayan tenido una historia desafortunada. Muchos de los problemas de estos países tienen menos que ver con alguna conspiración de las élites para mantener su control sobre la economía que con algún fallo evitable en el diseño detallado de las políticas y con las ubicuas tres íes: ignorancia, ideología e inercia”. </em></p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-1725 alignright" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Repensar-la-pobreza-1-225x300.jpg" alt="" width="270" height="360" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Repensar-la-pobreza-1-225x300.jpg 225w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Repensar-la-pobreza-1-768x1024.jpg 768w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Repensar-la-pobreza-1-1152x1536.jpg 1152w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Repensar-la-pobreza-1-150x200.jpg 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Repensar-la-pobreza-1-300x400.jpg 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Repensar-la-pobreza-1-696x928.jpg 696w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Repensar-la-pobreza-1-1068x1424.jpg 1068w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Repensar-la-pobreza-1.jpg 1440w" sizes="(max-width: 270px) 100vw, 270px" /></p>
<p>Sobre ello escriben <strong>Duflo y Banerjee</strong>, dos <strong>“economistas del desarrollo”</strong> <strong>Premios Nobel de Economía en 2019</strong> (junto con <strong>Michael Kremer</strong>) en “Repensar la pobreza”, un libro sobre alguno de los aspectos económicos de la pobreza, con un componente sociológico, ya que uno de los focos de los autores es exponer las vidas económicas de los pobres, tanto en aspectos más propios de la teoría económica como de la psicología económica. Los autores plantean cómo toman decisiones los que sufren de extrema pobreza y aportan acicates al estilo de Thaler y Sunstein para tratar de evitar sus sesgos más dañinos (sí, efectivamente, paternalismo libertario). Porque lo que proponen los autores <strong>no son grandes soluciones sino pequeñas acciones que puede ser eficaces</strong>: “<em>es posible conseguir un avance muy significativo en la lucha contra el mayor problema del mundo mediante la acumulación de una serie de pequeños pasos, cada uno de ellos bien pensado, probado cuidadosamente y realizado con criterio”</em>. Y para demostrarlo recurren a ensayos controlados aleatorizados (ECA<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>) “<em>realizados por nosotros mismos y por otras personas”</em>, aunque advierten de la validez de las conclusiones: “<em>un único experimento no produce la respuesta definitiva a la pregunta si determinado programa “funciona” de manera universal”. </em>Desde este enlace se puede obtener todos los estudios http://www.pooreconomics.com/</p>
<p><strong>“Repensar la pobreza” es un libro optimista ya que apunta a que es posible abandonar la “trampa de la pobreza”.</strong> Sobre lo que estarán menos de acuerdo los lectores (como tampoco lo están Jeffrey Sachs -un <em>wallahs</em> de la oferta- y William Easterly -un <em>wallahs </em>de la demanda-) es sobre cuál es el camino para hacerlo y el papel que tienen que jugar los <strong>gobiernos</strong>, las <strong>organizaciones internacionales</strong>, las <strong>ONG</strong> y <strong>nosotros mismos</strong>: ¿es un problema de oferta o de demanda?</p>
<p>Los autores se centran en <strong>varias palancas</strong> que se deben activar para salir de la trampa de la pobreza (tratar de superior la parte inicial de la “S” que relaciona la renta actual y la renta futura): la <strong>salud</strong>, la <strong>educación</strong>, la <strong>planificación familiar</strong> y el <strong>sistema financiero</strong> (dentro de este tres de sus principales componentes: seguros, ahorro y crédito).</p>
<p>“<em>Se produce una trampa de la pobreza cada vez que el margen existente para que crezca la renta o la riqueza a una tasa muy rápida esté, por una parte, limitado para quienes tengan muy poco que invertir mientras, por otra parte, crezca rápidamente para quienes puedan invertir un poco más. Por el contrario, si el potencial de crecimiento rápido es elevado entre los pobres, pero disminuye al irse haciendo ricos, no habrá trampa de la pobreza”</em></p>
<p><img decoding="async" class=" wp-image-1721 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Imagen2-300x140.png" alt="" width="503" height="235" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Imagen2-300x140.png 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Imagen2-150x70.png 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/08/Imagen2.png 567w" sizes="(max-width: 503px) 100vw, 503px" /></p>
<p>No puedo estar más de acuerdo en la <strong>vinculación entre el desarrollo del sistema financiero y el PIB per cápita</strong>, en una relación que se puede defender en los dos sentidos: cuanto más desarrollado está el sistema financiero mayor PIB per cápita y éste, a su vez, define la amplitud y profundidad del sistema financiero. El libro está escrito en 2010, por lo que no contempla, aunque sí lo apunta, cómo las innovaciones tecnológicas pueden ayudar, precisamente, a salir de la trampa de la pobreza vía un mayor y más fácil acceso a sistema de ahorros, a métodos de pago y a fuentes de financiación.</p>
<p>Interesante en el análisis que hacen sobre los <strong>microcréditos</strong> que, sin ser la panacea, son útiles. El gran problema de este tipo de financiación es, además de que en ocasiones tiene como destino el <strong>gasto improductivo</strong>, su <strong>reducido plazo de devolución</strong> (debido a la percepción del riesgo de crédito) y el <strong>elevado coste financiero</strong>, asociado, no tanto a un alto tipo de interés como a gastos fijos que, ante el reducido nominal del préstamo implica una TAE elevadísima. Pero, como el Banco Gramen puso de manifiesto, es posible conceder microcréditos (por cierto, su tasa de mora es muy reducida) y ejercen de palanca para salir de la trampa de la pobreza.</p>
<p>Aunque el libro está enfocado en el caso de la extrema pobreza, es obvio que <strong>es aplicable a escalas superiores de renta</strong>. Recuérdese que hay otras trampas como la de la “renta media” o la que sufren muchas empresas y modelos de negocio en las economías desarrolladas que no alcanzan un tamaño lo suficientemente elevado. Es más, parece que la zona euro, así como un parte importante de sus compañías, están inmersas en su particular trampa. No es fácil encontrar la velocidad de escape necesaria.</p>
<p><em>“Repensar la pobreza es un libro sobre los aspectos económicos que surgen cuando se comprenden las vidas económicas de los pobres. Trata sobre lo que nos dicen las vidas y las decisiones de los pobres respecto a cómo luchar contra la pobreza global. Nos ayuda a entender, por ejemplo, por qué los microcréditos resultan útiles, sin ser el milagro que algunos esperaban; por qué con frecuencia los pobres acaban teniendo una atención médica que les hace más mal que bien; por qué los hijos de los pobres pueden ir a la escuela año tras año y no aprender nada; por qué los pobres no quieren seguros médicos. Y revela por qué tantas cosas que ayer se consideraban una panacea hoy se han convertido en ideas fracasadas. El libro también nos dice mucho sobre dónde está la esperanza: por qué subvenciones simbólicas pueden tener efectos más que simbólicos; cómo hacer más atractivos en el mercado los seguros; por qué cuando hablamos de educación, menos puede ser más; por qué los buenos empleos son importantes para el crecimiento. El lector no descubrirá en este libro si la ayuda es buena o mala, pero sí podrá ver hasta qué punto diversos componentes de la ayuda han hecho o no algún bien”.</em></p>
<p>Vídeo reseña: https://m.youtube.com/watch?v=Y4X4eKvN7B4&amp;feature=youtu.be</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Estudio en el que los participantes se asignan al azar a grupos separados para comparar diferentes tratamientos u otras intervenciones.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.elalcazardelasideas.es/repensar-la-pobreza/">¿Pobreza crónica? Soluciones con pequeños pasos</a> se publicó primero en <a href="https://www.elalcazardelasideas.es">El Alcázar de las Ideas</a>.</p>
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		<title>Donación de impacto</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Jul 2024 09:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía y Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Donar es una de las acciones con mayor componente emocional. Una catástrofe muy atendida por los medios de comunicación, una foto impactante de un niño («Efecto de la víctima identificable»), una vivencia personal, una conversación con una amiga o un chico con un chaleco de un color llamativo que nos aborda en la calle pueden [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Donar es una de las acciones con mayor componente emocional. Una catástrofe muy atendida por los medios de comunicación, una foto impactante de un niño («Efecto de la víctima identificable»), una vivencia personal, una conversación con una amiga o un chico con un chaleco de un color llamativo que nos aborda en la calle pueden activar una donación, bien puntual, bien recurrente. Donar es (o puede ser) una reacción puramente emocional.</p>
<p>El altruismo eficaz (<em>efective altruism</em>) pretende dotar a las donaciones de un componente racional, tratando de maximizar su impacto. Y para ello es necesario medirlo, entrando así en ámbitos de la Economía aplicada. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/William_MacAskill"><strong>William Mackaskill</strong></a>, un profesor de filosofía política de Oxford, hace reflexionar al respecto en <strong><em>Doing Good Better</em></strong>, un libro con sesgo positivo, al menos para conseguir metas como el final de la pobreza extrema u otras, en principio más complejas, como salvar vidas (me encanta el símil de <a href="https://www.linkedin.com/in/pmelchor/?originalSubdomain=es">Pablo Melchor</a>, uno de los principales referentes de altruismo eficaz en España: “¿qué pensarías o sentirías si salvaras a un niño de un edificio que se está incendiando?”).</p>
<p><img decoding="async" class=" wp-image-1717 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/07/thumbnail_IMG_3178-194x300.jpg" alt="" width="257" height="397" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/07/thumbnail_IMG_3178-194x300.jpg 194w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/07/thumbnail_IMG_3178-662x1024.jpg 662w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/07/thumbnail_IMG_3178-768x1189.jpg 768w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/07/thumbnail_IMG_3178-992x1536.jpg 992w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/07/thumbnail_IMG_3178-1323x2048.jpg 1323w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/07/thumbnail_IMG_3178-150x232.jpg 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/07/thumbnail_IMG_3178-300x464.jpg 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/07/thumbnail_IMG_3178-696x1077.jpg 696w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/07/thumbnail_IMG_3178-1068x1653.jpg 1068w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/07/thumbnail_IMG_3178-scaled.jpg 1654w" sizes="(max-width: 257px) 100vw, 257px" /></p>
<p><em>Doing Good Better</em> es un libro optimista porque defiende que con muy poco dinero podemos hacer mucho (“<em>Poca gente a lo largo de la Historia ha tenido tanta capacidad como la que tienes tu ahora de mejorar la vida de otras personas</em>”).</p>
<p>Piensa lo que te cambia la vida tus últimos 5, 10, 500, 1.000 3.000 o 10.000 EUR de sueldo anual y ahora piensa lo que puede cambiar la vida de las personas más desfavorecidas (recuerda que es muy probable que estés entre el 5% de las personas más ricas de un mundo poblado por 8.000 millones de habitantes). El efecto apalancamiento es enorme (“<em>The 100x multiplier</em>”), sobre todo, si donas de forma eficaz. Me encanta eso de “ya es hacer algo”. La donación, como tantas otras cosas en economía, no es juego de suma cero, sino un juego de suma positiva. El libro está escrito en 2015, pero sigue siendo aplicable en la actualidad (si bien se ha avanzado y diversificado mucho en los destinos de las donaciones eficaces).</p>
<p>El enfoque diferencial es el de la eficiencia. Es decir, <u>no es solo hacer “el bien”, sino hacer “lo mejor posible”, aunque eso implique que, en ocasiones, no nos sintamos “tan bien”, ya que la vía para ser eficaz puede parecernos fría</u> (renunciar a parte de la recompensa emocional a cambiar de incrementar el impacto). Incluso la propia aplicación de un método racional pueda parecernos incorrecto (o no ético) cuando hablamos de salvar vidas (un ejemplo claro de “utilitarismo”, tan defendido por Peter Singer, uno de los patronos del altruismo eficaz, y tan criticado por muchos). Tienen razón quienes apuntan a que este es un tema muy polémico.</p>
<p>Tienes 30 años, vives en un país desarrollado con un trabajo bien remunerado y quieres ayudar a un mundo mejor. ¿Qué es lo <em>mejor </em>que debes hacer? ¿Pasarte un verano en Etiopía o trabajar más durante todo el año, ganar más y donar más? <em>Earn to give</em> defiende el autor, debido a su mayor eficacia. Y no, la eficacia no tiene por qué implicar sufrimiento. Si piensas que estás haciendo poco porque lo único que estás haciendo es “donar parte del dinero que te sobra apretando un botón del móvil sentado en el sofá”, te equivocas. Puedes estar haciendo mucho. Mucho más, incluso, que si “te complicas la vida” y viajas a un lugar desfavorecido de una zona marginada. Atención porque muchas veces es mejor donar dinero directamente (con lo que estoy de acuerdo) que aportar bienes o tus horas de trabajo. Porque en ocasiones lo que mejor puede financiar en la práctica es un incentivo económico (dinero, un saco de lentejas, unas bandejas de metal…) para que, por ejemplo, una madre lleve a vacunar a su hijo.</p>
<p><strong>Dudas y preguntas</strong></p>
<p>Hechos los elogios del libro, voy ahora a las partes que me generan más dudas o con las que no estoy del todo de acuerdo (esta es la mejor evidencia de que el libro me ha parecido muy bueno).</p>
<p>Porque aceptando la utilidad de darle el sesgo racional a la donación, no dejo de tener dudas. Por un lado, metodológicas, ya que se puede discutir mucho sobre cómo medir el impacto de ciertas acciones a corto plazo (salvar una vida), a medio plazo (ayudar a construir viviendas que salvarán vidas) o a largo plazo (ayudar a la educación que puede no solo salvar vidas, sino mejorar el nivel medio de las vidas). Cuidado no vaya a ser que aplicando un criterio racional caigamos en el sesgo del descuento hiperbólico y demos mucho más valor a los resultados a corto plazo.</p>
<p>Por otro lado, porque como donantes puede que queramos seguir sesgados por el lado emocional, como pasa en la Teoría de las alternativas de Kahneman y Tversky: nuestro cerebro (“nuestro corazón”) no opta por la opción que maximiza la esperanza matemática. Así, seguramente preferimos donar a una ONG de la que conocemos el trabajo que hace (porque lo hemos visto) aunque su impacto sea menor. O, simplemente, porque nos sentimos emocionalmente mejor ayudando a una determinada persona o a un grupo de personas en un determinado momento. Porque, ¿y si estar en la zona desfavorecida activa tu corteza prefrontal y te lleva a estar más motivado para donar? La visita al terreno como vía para comprometerte más. Mi experiencia en la Fundación Vicente Ferrer en 2015 y a estar hablando con él es todo un ejemplo. Desde <a href="https://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/2346-vicente-ferrer-el-economista-intuitivo.html">aquí</a> podrás leer el obituario que escribí.</p>
<p>Me parece complicado de que una organización que se encargue de medir el impacto de la donación (labor que apoyo y me parece muy adecuada) sea capaz de incorporar en sus modelos las funciones de utilidad de cada agente que, evidentemente, son diferentes según parámetros como la edad, la renta y el patrimonio, la ideología política, las vivencias personales, etc. Y que, además, evolucionan en el tiempo.</p>
<p>Junto al “impacto racional”, propongo el “impacto emocional”, que será diferente para cada donante en cada momento del tiempo. Y lo que creo que se debe maximizar es el impacto emocional, que parte del racional al que se le aplica un factor de emocionalidad en el momento t.</p>
<p>Impacto emocional <sub>Proyecto ABC, Donante X,t </sub> = Impacto racional <sub>proyecto ABX</sub> x Factor emocional <sub>Donante X,t</sub></p>
<p>Estoy dispuesto a reducir la eficacia a cambio de maximizar mi impacto emocional.</p>
<p>Y se debe aceptar que alguien quiera donar a una iniciativa con menor impacto racional, pero con mayor impacto emocional o, mejor dicho, con “su” impacto emocional. Ahora bien, para medir el impacto emocional debemos partir del impacto racional y para ellos necesitamos la ayuda de profesionales.</p>
<p>Me parece muy bien aportar criterios racionales, pero siendo consciente de que la medición del impacto es debatible y que es necesario seguir contando con un componente emocional. Hay cosas a las que no se les puede eliminar de la capa emocional y dejarlas solo en la racional. Aunque, sí, es verdad que una medición del impacto es útil, sobre todo en entornos de toma de decisión con incertidumbre. Además, lo que en muchas ocasiones querremos no es tanto el impacto sino la sensación de “auditoría”, es decir, de saber que alguien está controlando “que llegue el dinero” y que “se use bien”.</p>
<p>Sigo con mis preguntas: ¿Qué es mejor?: ¿salvar diez vidas en un país pobre o solo una en uno rico? ¿Pero si esa vida es la de tu hijo o la de un familiar o un conocido? ¿De verdad creemos que el valor percibido de cada vida es el mismo para cada uno de nosotros?</p>
<p>Por otro lado, en muchas ocasiones el impacto estará sujeto a probabilidades ¿Hay que maximizar la esperanza matemática del impacto u optar por el impacto seguro? Cualquier decisión basada en la esperanza está sujeta a un error de estimación de las probabilidades y a que es, precisamente, una probabilidad. ¿Qué es mejor: donar a una actividad que con un 100% de probabilidad va a tener un impacto de salvar 5 vidas o a otra que tiene una probabilidad del 75% de salvar 10 vidas, pero del 25% de no salvar ninguna? ¿Y si la alternativa es que con un 5% va a salvar 200 vidas, pero con un 95% no va a salvar ninguna? Pocas cosas son más eficaces como aquellas que tienen una probabilidad de ocurrencia del 100% y que, además, suceden en el corto plazo.</p>
<p>Además, como ya hemos comentado, ¿cómo se considera el tiempo? ¿Hay que maximizar el impacto a corto plazo o el impacto a medio y largo plazo? ¿Es mejor salvar una vida hoy o diez dentro de un año años o 100 dentro de dos años?</p>
<p>De forma adicional, ¿es mejor salvar una vida de una persona mayor o de un joven? ¿y si salvando hoy a una persona mayor ésta salvará diez vidas de menores dentro de una semana? ¿Y si es dentro de un mes? Tenemos que tener en cuenta los efectos inducidos posteriores, nada fácil si tenemos en cuenta que nos encontramos ante un sistema complejo.</p>
<p>Y, ¿qué es mejor: salvar la vida de un niño o mejorar la de 1.000? Pero ¿qué es eso de “mejorar la vida”? Muchas preguntas como para defender que un método racional no tiene muchas carencias. Aunque, insisto, lo valoro de forma positiva (recuerda que creo en la gestión activa en los mercados financieros ?).</p>
<p>Así, me parece bien apoyarse en profesionales para intentar medir y para maximizar el impacto. Y he aquí otra pregunta: ¿es mejor donar a una ONG que tenga al frente un ejecutivo muy válido que tenga un salario elevado? ¿y si cuenta con un equipo gestor cualificado? ¿se les debe pagar lo que se remuneraría en una empresa con ánimo de lucro? Sí: profesionalicemos la gestión de las ONG y apoyémonos en aquellas que nos ayudan a seleccionar mejor, como <a href="https://ayudaefectiva.org/">https://ayudaefectiva.org/</a></p>
<p>Si aceptamos que la donación eficaz como algo bueno para la sociedad mundial, ¿debería tener una ventaja fiscal? Si la respuesta es afirmativa, ¿debería ser mayor que la de una donación que sea menos eficaz? ¿Y si el impacto es nacional en lugar de internacional, debería tener la misma ventaja o más?</p>
<p>Por último, ¿debes hacer público que donas? Puede ser que sí ya que según el sesgo de compromiso te lleva a estar más involucrado con la donación, a mantenerla en el tiempo e, incluso, a incrementarla.</p>
<p><strong>Conclusión.</strong></p>
<p>A donar le pasa como a invertir: si queremos maximizar el resultado, es mejor guiarnos por la razón que por la emoción, aunque no siempre sea fácil. Y como no lo es, podemos apoyarnos en profesionales o en técnicas disciplinas (como el DCA en la inversión).</p>
<p>El altruismo eficaz implica dotar de racionalidad a un acto de tanta emocionalidad como la donación, con la intención de maximizar su impacto. Para ello, como es lógico, resulta imprescindible su medición, lo cual no es nada sencillo. De ahí que se necesiten profesionales y que se deban aceptar supuestos en la medición (muy típico de los economistas). Me parece muy correcto y lo apoyo, si bien creo que se debe seguir dejando un hueco importante al lado emocional. Por un lado, para seguir garantizando la donación. Por el otro, porque es lógico, y se debe aceptar, que el donante tenga sus sesgos por razones de edad, ideología o vivencias personales. Es decir, el impacto de la donación será diferencial para cada agente. Y esto es lo que me parece difícil: tener la medición del impacto del proyecto ABC en el momento j para el donante i. Como no creo que eso sea posible, entonces deberé aceptar que un donante opte por una donación que no maximice el impacto racional, pero sí su impacto emocional.</p>
<p>Altruismo eficaz y racional vs altruismo de impacto y emocional.</p>
<p>Maximizar el impacto externo vs el impacto interno.</p>
<p>Valor de modelo vs valor percibido.</p>
<p>Desde este link podrás oir el podcast sobre el libro que hice con Adrián Sussudio en Charlando con libros.</p>
<p>https://www.ivoox.com/donar-sirve-para-algo-doing-good-better-con-audios-mp3_rf_129100794_1.html</p>
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		<title>El valor de la atención</title>
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		<dc:creator><![CDATA[David Cano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 May 2024 08:03:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía y Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Atención; Scroll infinito; capitalismo de vigilancia; dopamina]]></category>
		<category><![CDATA[Economía de la atención]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La atención, nuestra atención, está cada vez menos bajo nuestro control. Todo el mundo la quiere y la vamos perdiendo. Vivimos rodeados de distracciones diseñadas para captar nuestra atención. Y así es mucho más difícil concentrarse. Estamos en un mundo cada vez más distraído, menos atento. El entorno está lleno de magos que nos dirigen [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La atención, nuestra atención, está cada vez menos bajo nuestro control. Todo el mundo la quiere y la vamos perdiendo. Vivimos <strong>rodeados de distracciones diseñadas para captar nuestra atención. Y así es mucho más difícil concentrarse.</strong> Estamos en un mundo cada vez más distraído, menos atento. El entorno está lleno de magos que nos dirigen la atención allá donde ellos quieren. El mago ahora un algoritmo, pero la magia ha existido <a href="https://www.elalcazardelasideas.es/reflexiones-sobre-magia-e-ilusionismo/">siempre.</a></p>
<p>A reflexionar sobre ello ayuda el libro de Johann Hari. Tras un inicio más o menos convencional (tal vez no lo sea tanto su “experimento personal”), en el que repasa <strong>cómo las empresas tecnológicas son expertas en captar y retener nuestra atención</strong>, se adentran en otras claves que explican <strong>por qué estamos cada vez menos atentos</strong>, entre las que se encuentran una <strong>peor alimentación</strong>, la <strong>contaminación atmosférica</strong>, las <strong>menos horas de sueño</strong>, la <strong>falta de ejercicio físico</strong> y de <strong>lectura sosegada</strong>, las <strong>dificultades económicas</strong>, un <strong>mayor estrés</strong>, la <strong>“autoexplotación”</strong> que diría Byung-Chul Hang, etc.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1695 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/05/thumbnail_45C84CE7-F926-4F75-BA38-79FDEB4B6894-263x300.jpg" alt="" width="222" height="253" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/05/thumbnail_45C84CE7-F926-4F75-BA38-79FDEB4B6894-263x300.jpg 263w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/05/thumbnail_45C84CE7-F926-4F75-BA38-79FDEB4B6894-899x1024.jpg 899w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/05/thumbnail_45C84CE7-F926-4F75-BA38-79FDEB4B6894-768x875.jpg 768w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/05/thumbnail_45C84CE7-F926-4F75-BA38-79FDEB4B6894-1348x1536.jpg 1348w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/05/thumbnail_45C84CE7-F926-4F75-BA38-79FDEB4B6894-1798x2048.jpg 1798w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/05/thumbnail_45C84CE7-F926-4F75-BA38-79FDEB4B6894-150x171.jpg 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/05/thumbnail_45C84CE7-F926-4F75-BA38-79FDEB4B6894-300x342.jpg 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/05/thumbnail_45C84CE7-F926-4F75-BA38-79FDEB4B6894-696x793.jpg 696w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/05/thumbnail_45C84CE7-F926-4F75-BA38-79FDEB4B6894-1068x1217.jpg 1068w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/05/thumbnail_45C84CE7-F926-4F75-BA38-79FDEB4B6894.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 222px) 100vw, 222px" /></p>
<p>Factores todos ellos que se retroalimentan y que ahondan en la menor atención. Cuanto más cansados estamos, más nos dejamos llevar por el<strong> <em>scroll</em> infinito</strong> en las redes sociales, lo que afecta nuestra capacidad de conciliar el sueño, lo que nos lleva a estar más cansados, lo que nos lleva a ceder un poco más nuestra atención, lo que nos lleva a comer peor… y así todo el día. <strong>Aza Raskin</strong> y su <em>scroll</em> infinito y adictivo. ¿Habría que prohibirlo? En un mundo en el que se habla de noticias falsas, ¿no habría que prohibir las fotos falsas, las vidas falsas, el contenido falso que genera esa sensación tan estresante del miedo a perdernos algo (FOMO)? <strong><em>“Una sociedad más estresada será menos capaz de resistirse a las distracciones”</em></strong></p>
<p>Cierto que necesitamos momentos de evasión para relajarnos pero, ¿seguro que mirar el móvil nos relaja y nos permite descansar, o nos altera más, nos enfada más, nos enciende más, nos deprime más? Por cierto, no es que cada vez pasen más cosas malas, sino que te enteras más de que pasan cosas malas. Y, a esto sí, le prestamos nuestra atención. Es uno de los costes de tener una amígdala cerebral tan útil para nuestra supervivencia, pero tan mala para nuestra salud mental en un mundo plagado de fácil acceso a miles de “noticias”. <strong>La malo engancha más, capta más la atención. Y el algoritmo lo sabe.</strong></p>
<p><strong>El mundo se está acelerando, y a ello contribuyen las tecnologías invasivas y adictivas que saben cómo funciona nuestro cerebro</strong> y hormonas como la dopamina, que no es la hormona del placer, sino del quiero más.</p>
<p><strong>“El problema no está en el sistema, sino en ti”.</strong> Falso. El problema está en todas las partes. En este “capitalismo de vigilancia” característico de la economía de la atención (por cierto, quien primero habló de ella allá por 1971 fue Herbert Simon, Nobel en 1978). Pero, insiste el autor: <strong>la culpa no es sólo del móvil y de las redes sociales</strong>. También de nuestra alimentación (psicología nutricional), de la contaminación (neurotoxicidad) y de nuestros hábitos de vida (hacemos menos ejercicio, dormimos menos y leemos menos libros en papel). Y estamos en peor forma física social, como nos recuerdan Robert Waldinger y Marc Schulz en “<a href="https://www.youtube.com/watch?v=3XRW-TCAIFM">Una buena vida</a>”</p>
<p>Tenemos que poner de nuestra parte. Debemos reconocer que<strong> no somos multitarea</strong> y que las distracciones, o peor aún, las teóricamente inofensivas “microdistracciones” nos llevan a caer en el coste de la alternancia. <strong>Cambia de hábitos. Para esto, necesitamos mucho más que pequeños acicates (<em>nudges</em>), si bien también son válidos.</strong> Hay que rediseñar el entorno. Y para todos, aunque es obvio que es más relevante para los niños y los adolescentes: ¿hasta qué edad habría que prohibir los móviles y las redes sociales, y no sólo en el colegio?.</p>
<p>Desde este link podrás ver mi video reseña:</p>
<div class="youtube-embed" data-video_id="b4C2z0VPJrI"><iframe loading="lazy" title="El valor de la atención. Johann Hari. MAY23" width="696" height="392" src="https://www.youtube.com/embed/b4C2z0VPJrI?feature=oembed&#038;enablejsapi=1" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://www.elalcazardelasideas.es/el-valor-de-la-atencion/">El valor de la atención</a> se publicó primero en <a href="https://www.elalcazardelasideas.es">El Alcázar de las Ideas</a>.</p>
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		<title>Tupy y Pooley (2022) contra Malthus (1798)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[David Cano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Feb 2024 08:32:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía y Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[cornucopianos]]></category>
		<category><![CDATA[decrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[demografía]]></category>
		<category><![CDATA[ilusión del final de la historia]]></category>
		<category><![CDATA[maltusianos]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnooptimismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“La abundancia de recursos crece a un ritmo más rápido que el aumento de la población: eso es la superabundancia. El ingenio humano permite a nuestra especie expandir hasta el infinito el stock de recursos planetarios”. Como queda claro, este es un libro optimista que sirve para que los pesimistas pongan a prueba su sesgo [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.elalcazardelasideas.es/tupy-y-pooley-2022-contra-malthus-1798/">Tupy y Pooley (2022) contra Malthus (1798)</a> se publicó primero en <a href="https://www.elalcazardelasideas.es">El Alcázar de las Ideas</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>“La abundancia de recursos crece a un ritmo más rápido que el aumento de la población: eso es la superabundancia. El ingenio humano permite a nuestra especie expandir hasta el infinito el stock de recursos planetarios”. </em></p>
<p>Como queda claro, este es un <strong>libro optimista que sirve para que los pesimistas pongan a prueba su sesgo de confirmación</strong>. Una nueva versión de tecno optimismo que va contra el maltusianismo: a medida que aumenta la población no solo no se reducen los recursos disponibles, sino que aumentan. O, dicho de otra forma, “<em>las personas no son una carga que deprime los recursos disponibles, sino que al desarrollar formas más eficientes de utilizarlos más bien son su fuente última</em>”. Tesis que da la vuelta por completo al pensamiento convencional y que acabaría con esa máxima de que la economía es la ciencia de la escasez. Y, claro, contra cualquier tipo de decrecimiento.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1627 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/02/superabundancia-FEB24-300x225.jpg" alt="" width="362" height="271" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/02/superabundancia-FEB24-300x225.jpg 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/02/superabundancia-FEB24-1024x768.jpg 1024w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/02/superabundancia-FEB24-768x576.jpg 768w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/02/superabundancia-FEB24-1536x1152.jpg 1536w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/02/superabundancia-FEB24-150x113.jpg 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/02/superabundancia-FEB24-696x522.jpg 696w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/02/superabundancia-FEB24-1068x801.jpg 1068w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/02/superabundancia-FEB24.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 362px) 100vw, 362px" /></p>
<p>En el prólogo, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/George_Gilder">George Gilder</a> lo deja claro: “<em>Tupy y Pooley replantean la economía, que la ven como una ciencia redentora vinculada a la gestión de la abundancia y el desarrollo de la creatividad</em>” No soy capaz de valorar la consistencia metodológica de la demostración que hacen los autores, pero es amplia, profunda y larga en el tiempo (¡desde 1850!). Tanto, que se hace muy pesada (en mi opinión, te puedes saltar el capítulo 5, como también lo indican los autores).</p>
<p>Aun aceptando el progreso humano, incluso la variable que proponen Tupy y Pooley (<strong>precio &#8211;  tiempo</strong>: horas de trabajo necesarias para obtener los ingresos que nos permiten financiar una adquisición), siempre hay quien pueda decir: “hasta ahora, porque hemos entrado en una nueva fase en la que lo que ha sucedido en los últimos años no sirve”. Sería la “<strong>ilusión del final de la historia</strong>”. Porque los autores entran también en aspectos de psicología conductual, en concreto, en el <strong>“sesgo pesimista”,</strong> ese que permitió la supervivencia del Homo <em>sapiens</em> y que ahora, como sucede con otros, podría no ser necesario y haberse convertido en un lastre.</p>
<p>“<em>La obsesión humana con el declive y el fin de los tiempos es solo una pequeña parte de los sesgos negativos que hemos acumulado en nuestros cerebros a lo largo de la evolución humana</em>”. Nuestra amígdala cerebral siempre está buscando algo que temer y parece que cuando lo encuentra nos da sensación de “trabajo bien hecho” ya que hemos detectado dónde está el riesgo, lo cual es bueno para nuestra supervivencia. El Homo sapiens teme. Ante la duda, percibe el miedo. Sufre más por la pérdida que la satisfacción de la ganancia. Ese sesgo prudente es el que sirvió para sobrevivir hace miles de años. Como dice Kahneman, “los organismos que tratan las amenazas como un asunto más urgente que las oportunidades han demostrado tener más posibilidades de sobrevivir y reproducirse”</p>
<p><em>“Para ciertas personas, las profecías que predicen muerte y destrucción de forma generalizada pueden servir como fuente de consuelo porque refuerza su visión del mundo y les brinda consuelo en la muerte y da sentido a su vida”.</em></p>
<p>La lista de mejoras en nuestra vida, sinónimo de progreso para los autores, recuerda a “Factfulness” de Hans Rosling (Planeta, 2018) y el tecno optimismo a Dimandis y Koetler en “El futuro va más rápido de lo que crees” (Deusto, 2021). Los autores citan otros libros como “El optimista racional” de Matt Ridley (Taurus, 2011), “En defensa de la ilustración” de Pinker (Paidós, 2018) y “Progreso: 10 razones para mirar hacia el futuro con optimismo” (Deusto, 2017) de Norberg (no lo he leído, pero sí, y lo recomiendo mucho, “Abierto: la historia del progreso humano”, del mismo autor, publicado por Deusto en 2021; y tengo pendiente su nueva obra: «El manifiesto capitalista, por qué el libro mercado global salvará al mundo»).</p>
<p>Tupy y Pooley son, como se expone en el libro, dignos sucesores de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Julian_Lincoln_Simon">Julian Simon</a> y, como éste, contrarios al entomólogo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Paul_R._Ehrlich">Paul Ehrlich</a> y sus críticas y advertencias sobre la superpoblación. Cornucopianos contra maltusianos. La población como la solución o como el problema.</p>
<p><em>“Nuestro argumento es que los recursos se vuelven más abundantes no a pesar del crecimiento de la población, sino (en gran parte) a causa de dicho fenómeno. A diferencia de otros animales, los humanos somo seres inteligentes capaces de innovar y salir de la escasez a base de una mayor inteligencia, una mayor oferta y el desarrollo de bienes sustitutos. Mejorando nuestras posibilidades de supervivencia y aumentando nuestros niveles de bienestar, con el tiempo hemos desarrollado formas sofisticadas de liderar con la adversidad”. </em>A eso se dedica la segunda parte, que bien podría ser un libro diferenciado del primero.</p>
<p>“<em>La principal amenaza para el capitalismo no es de color rojo, sino verde</em>”. Una frase que resumen muy bien la tesis central del libro. Y esta otra: «<em>El declive de la religión en los países ricos (y en especial entre una élite global bien educada y cada vez más próspera) ha creado un vacío que el ecologismo está llenando de forma cada vez más intensa». </em></p>
<p>Mi video reseña</p>
<div class="youtube-embed" data-video_id="qpyjyfTJCCA"><iframe loading="lazy" title="10 de marzo de 2024" width="696" height="392" src="https://www.youtube.com/embed/qpyjyfTJCCA?feature=oembed&#038;enablejsapi=1" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></div>
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		<title>Homo antecessor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[David Cano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Jan 2024 13:30:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tecnología y Ciencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Homo antecessor” no es un libro científico sobre la Evolución. Tampoco uno de divulgación sobre el proceso por el que se llegó al Homo sapiens (para eso recomiendo los que comparten foto). Es un relato de lo vivido por un grupo de científicos que nos recuerdan las fases que se dan en muchos proyectos empresariales: [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“Homo antecessor” no es un libro científico sobre la Evolución. Tampoco uno de divulgación sobre el proceso por el que se llegó al <em>Homo </em>sapiens (para eso recomiendo los que comparten foto). Es un relato de lo vivido por un grupo de científicos que nos recuerdan las fases que se dan en muchos proyectos empresariales: inicios sin apenas recursos, pero con mucha ilusión, primeros avances que refuerzan la motivación, retrocesos, rectificaciones ante la constatación de los fallos cometidos, críticas y zancadillas, confirmación de hipótesis, reconocimiento y éxito. En este caso, es la historia del descubrimiento de una nueva especie de Homo que, además, implicaba modificar una idea previa muy asentada: el momento desde el que había pobladores en Europa.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1612 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/01/Homo-antecessor-300x116.jpg" alt="" width="481" height="186" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/01/Homo-antecessor-300x116.jpg 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/01/Homo-antecessor-1024x396.jpg 1024w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/01/Homo-antecessor-768x297.jpg 768w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/01/Homo-antecessor-1536x594.jpg 1536w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/01/Homo-antecessor-150x58.jpg 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/01/Homo-antecessor-696x269.jpg 696w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/01/Homo-antecessor-1068x413.jpg 1068w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2024/01/Homo-antecessor.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 481px) 100vw, 481px" /></p>
<p>Han pasado ya casi 30 de años desde que el 8 de julio de 1994 se encontraron los primeros restos humanos en el yacimiento de la cueva de la Gran Dolina. En concreto, en el estrato TD6, que pasó a denominarse “Estrato Aurora” en honor a la descubridora, Aurora Martín. Eran unos caninos. Posteriormente se encontraron más fósiles, como un frontal (ATD6-15) y un maxilar (ATD6-69) que llevarían a proponer una nueva especie: <em>Homo </em>antecessor. En el libro se relata cómo se llegó a ese nombre en septiembre de 1996 (no deja de sorprender) y cómo se consiguió la publicación del artículo en Science en mayo de 1997 (aunque no se permitió incorporar el nombre de la nueva especie en el título del artículo). A partir de ahí una batalla científica ganada con evidencias (“<em>No acertábamos a saber las razones por las que la especie Homo antecessor resultaba tan molesta para algunos expertos</em>”) y el aporte de muchas tesis doctorales (hasta cien) que están creando una cantera para el relevo generacional. Los yacimientos de la sierra de Atapuerca darán para muchos años de investigación y descubrimientos. No en vano, esa sierra burgalesa es el mayor yacimiento del Pleistoceno del mundo.</p>
<p><em>Homo </em>antecessor fue una especie de origen euroasiático, no africano, que vivió, al menos, hace entre 800.000 y 900.000 años en la Península Ibérica, rompiendo esquemas y teorías anteriores sobre los primeros pobladores europeos (la especie <em>Homo sapiens</em> se originó y consolidó en África, desde donde se expandió hacia el resto del planeta hace unos 120.000 años). Y dejando margen para soñar sobre próximos descubrimientos, que podrían retrasar el inicio de la presencia de <em>Homo</em> antecessor, o alguna otra especie en Europa hasta ahora desconocida. De momento, ATE9-1, una mandíbula encontrada en el yacimiento de la Sima del Elefante el 30 de junio de 2007 tiene 1,2 millones de años. No es <em>Homo </em>antecessor; prefieren dejarlo en <em>Homo </em>sp (es decir, género <em>Homo</em> pero sin precisar la especie).</p>
<p>Con el tiempo se verá si las teorías son acertadas o no: “<em>dentro de algunos años nuestras ideas, nuestras hipótesis y hasta nuestras conjeturas habrán sido superadas por el incontenible avance de la ciencia. Si es así, será una buena señal: querrá decir que nuestra especie tiene futuro y que los científicos que sigan nuestros pasos habrán avanzado hasta responder a muchas de las cuestiones que todavía ignoramos. Algunos de nuestros planteamientos iniciales eran erróneos (ahora lo sabemos). Los errores fueron enmendados y nuestro discurrir científico fue mejorando hasta madurar. Otros planteamientos fueron acertados. Llegamos al momento final, cuando la paleoproteómica dio un puñetazo encima de la mesa y consagró Homo antecessor como una realidad y en el sitio que le corresponde en la filogenia de los hominimos”.</em></p>
<p>En este sentido, es increíble que se hayan podido encontrar proteínas en un fósil (el capitulo 19, “Proteínas fósiles” es emocionante). En un fósil, esa mezcla entre geología y biología. Lo mucho que puede decir un diente, esa caja negra (blanca) de la vida, como dice María Martinón – Torres (“<em>una médica que se hizo paleoantropóloga</em>”) en “Homo imperfectus”, un libro sobre medicina evolutiva que bien merece una futura reseña (“<em>La enfermedad es la gran protagonista silente de la historia de Homo sapiens</em>”).</p>
<p>De este enlace se puede ver la vídeo reseña</p>
<div class="youtube-embed" data-video_id="9xkwwZ074b4"><iframe loading="lazy" title="Homo antecessor. José María Bermúdez De Castro y Edudald Carbonell. ENE24" width="696" height="392" src="https://www.youtube.com/embed/9xkwwZ074b4?start=4&#038;feature=oembed&#038;enablejsapi=1" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></div>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Samuelson vs Friedman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[David Cano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Dec 2023 17:05:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía y Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Friedman]]></category>
		<category><![CDATA[keynesianismo]]></category>
		<category><![CDATA[monetarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Nobel de Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Samuelson]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Casi dos décadas de columnas semanales en Newsweek, el escenario de “uno de los duelos más significativos y amargos de la historia del pensamiento económico”. La idea se le ocurrió a Osborn “Oz” Elliot (1924 – 2008), director de la revista entre 1961 y 1976, y constituyeron un debate informal sobre la economía, sobre el [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Casi dos décadas de <strong>columnas semanales en <em>Newsweek</em></strong>, el escenario de “<em>uno de los duelos más significativos y amargos de la historia del pensamiento económico</em>”. La idea se le ocurrió a Osborn “Oz” Elliot (1924 – 2008), director de la revista entre 1961 y 1976, y constituyeron un <strong>debate informal sobre la economía, sobre el keynesianismo y el monetarismo.</strong> En una época clave, dado que, precisamente, al poco tiempo de empezar se asistió a la pérdida de la hegemonía intelectual de la primera. El fuerte repunte de la inflación cambió el escenario, el diagnóstico y las recetas. Porque “<em>en el inicio (1968), el PIB de EE.UU. crecía a un ritmo constante, ayudada por el gasto de la guerra de Vietnam, la inflación era baja y estaba bajo control y los estadounidenses se sentían más ricos y afortunados como nunca</em>”. <strong>La estanflación como la estocada más importante para lo escrito por Keynes tres décadas antes.</strong></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1590 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/thumbnail_IMG_2093-300x236.jpg" alt="" width="383" height="301" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/thumbnail_IMG_2093-300x236.jpg 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/thumbnail_IMG_2093-1024x806.jpg 1024w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/thumbnail_IMG_2093-768x605.jpg 768w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/thumbnail_IMG_2093-1536x1210.jpg 1536w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/thumbnail_IMG_2093-150x118.jpg 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/thumbnail_IMG_2093-696x548.jpg 696w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/thumbnail_IMG_2093-1068x841.jpg 1068w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/thumbnail_IMG_2093.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 383px) 100vw, 383px" /></p>
<p>“En <em>1960, la revolución keynesiana en materia de gestión económica de la economía estadounidenses, a la que se atribuyó el fin de la Gran Depresión, seguía en auge y los keynesianos habían sustituido a los economistas conservadores en casi todas las grandes universidades de EE.UU. No iba a ser fácil encontrar a un economista joven y elocuente que contrarrestara el punto de vista de Samuelson. Pero un alegre catedrático radicado en el reducto económico conservador de la Universidad de Chicago llamó la atención de Elliot: Milton Friedman</em>”.</p>
<p>El entorno fue propicio para el duelo intelectual, pero también la <strong>generosidad y la cortesía de sendos autores</strong>. Fue clave el afecto y el respeto personal que ambos se profesaban. Como dejó escrito Friedman: <em>“espero que se diga de nosotros que, aunque discrepamos en muchas cosas, entendimos en qué se basaban nuestras diferencias empíricas y lógicas, y que se nos dio bastante bien mantener la amabilidad, la amistad y el respeto en todo momento”.</em></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Evolución de la inflación en EE.UU. (1960-1990)</strong><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1585 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.12-AM-300x104.png" alt="" width="577" height="200" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.12-AM-300x104.png 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.12-AM-1024x356.png 1024w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.12-AM-768x267.png 768w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.12-AM-1536x534.png 1536w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.12-AM-150x52.png 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.12-AM-696x242.png 696w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.12-AM-1068x371.png 1068w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.12-AM.png 1685w" sizes="auto, (max-width: 577px) 100vw, 577px" /></p>
<p>https://fred.stlouisfed.org/</p>
<p>Los dos eran hijos de inmigrantes judíos procedentes de Europa central a principios del siglo XX. Los dos tenían un origen humilde “<em>aunque nunca pasaron hambre</em>”. Los dos mostraron muy pronto sus capacidades matemáticas. Su rivalidad intelectual fue intensa desde el principio. Se conocieron en 1932. Friedman tenía 20 años y estaba recién licenciado. También Samuelson, con apenas 17 años, gracias a su extraordinaria precocidad. Sus inicios como profesores (1935 – 1945) fueron muy complicados por el “<em>antisemitismo que se daba en la universidad</em>”. Y, en el caso de Samuelson, porque entró en la lista de sospechosos de seguir tendencias comunistas (aunque el presidente del MIT, el físico Karl Taylor Compton intervino personalmente para ayudarlo).</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Crecimiento del PIB de EE.UU. (1960-1990)</strong><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1588 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.15-AM-300x92.png" alt="" width="581" height="178" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.15-AM-300x92.png 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.15-AM-1024x313.png 1024w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.15-AM-768x235.png 768w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.15-AM-1536x470.png 1536w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.15-AM-150x46.png 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.15-AM-696x213.png 696w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.15-AM-1068x327.png 1068w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/12/Screen-Shot-12-22-23-at-09.15-AM.png 1686w" sizes="auto, (max-width: 581px) 100vw, 581px" /></p>
<p>https://fred.stlouisfed.org/</p>
<p>Los dos ganaron el premio <strong>Nobel de Economía. Samuelson</strong> (1915 – 2009) en <strong>1970</strong> y <strong>Friedman</strong> (1912 – 2006) en <strong>1976</strong> (conviene recordar que, si bien el Nobel de Física, de Química, de Medicina, de Literatura y de la Paz se otorgan desde 1901, el de Economía se concede desde 1969). Los dos eran PhD. Samuelson en 1941 con una tesis que, adaptada, sería su “Fundamentos de análisis económico”, publicado en 1947. Los dos estudiaron en Chicago, aunque solo Friedman desarrolló su carrera académica allí, en la Escuela de Economía de Chicago junto con, entre otros, Becker, Case, Fama, Hayek, Lucas y Stigler. “<em>Compartía con ellos una desconfianza instintiva por la intervención del Gobierno en la economía y una preferencia por las acciones gubernamentales regladas en lugar de las discrecionales. Desarrollaron el grupo que estableció Chicago como sede de la economía de mercado y que se mostraba profundamente escéptico con respecto a la ortodoxia monetaria liderada por Harvard que había arrasado hasta entonces del debate económico. Eran los representantes del laissez faire”.</em></p>
<p>Samuelson pronto dejaría Chicago, “<em>algo que le</em> <em>convenía. En los años treinta, mientras la Depresión causaba estragos y millones de desempleados pedían trabajo, los profesores de Chicago insistían en que no había nada que pudiera hacer el Gobierno por aliviar el sufrimiento humano. Al igual que Keynes antes que él, Samuelson estaba consternado por el azote del desempleo masivo y creía que las afirmaciones de la Escuela de Chicago sobre la impotencia ante tal miseria eran lágrimas de cocodrilo</em>”<em>. </em>Samuelson recaló en el MIT en un momento en el que su reputación en Economía era mediocre (no ofrecía cursos de postgrado). Y ahí recibió un encargo que cambiaría su vida: “<em>Paul: la universidad exige que todos los estudiantes cursen dos semestres completos de introducción a la economía. Y lo odian. ¿Podrías escribir un texto interesante que les guste?” </em>4 años después, en 1949, Samuelson publicó “Economía”, que revolucionó la enseñanza de la economía y estableció el keynesianismo como el enfoque principal de la macroeconomía para generaciones de economistas de todo el mundo. <em>“Samuelson puso patas arriba los medios tradicionales de entender la economía al poner la macroeconomía por delante de la microeconomía”.</em> Samuelson superaría a John Kenneth Galbraith (1908 – 2006), el “<em>intelectual público de izquierdas de mayor renombre y economista más famoso de EEUU en los sesenta</em>”.</p>
<p><strong>La decisión de Samuelson de ignorar la teoría monetaria se convertiría en la esencia de su desacuerdo con Friedman</strong> quien, en 1960, había publicado con Anna Schwartz “Historia monetaria de los EEUU, 1867 – 1960” en el que defendían que fue la escasez de dinero en circulación y unos tipos de interés deliberadamente altos de la Reserva Federal lo que provocó una serie de quiebras bancarias que congelaron el sistema financiero, asustaron el mercado de valores y desencadenaron el colapso. Había sido la mala gestión de la oferta de dinero el principal causante del cambio de rumbo de la economía. <em>“Friedman y Schwartz recuperaron la largamente ignorada teoría cuantitativa en una encarnación que enseguida se conocería como “monetarismo”. Su libro fue una importante contribución a la controversia entre el keynesianismo y lo que había dado en denominarse monetarismo”.</em> Samuelson incorporó el término “monetarismo” a partir de la quinta edición de su “Economía”, en 1961.</p>
<p>Con el tiempo, Friedman se convertiría en sucesor natural de Hayek, no tanto por su visión de la economía (en donde discrepaban) como por su ambición en derribar el consenso keynesiano progresista y reducir el sector público: <em>“Hayek tenía una misión. Creía que la libertad estaba en peligro a pesar de la victoria de las democracias sobre las tiránicas naciones del Eje. La revolución keynesiana en economía había legitimado e incentivado el sector gubernamental para desautorizar los mensajes del mercado y gestionar directamente las economías mediante el gasto del Estado en proyectos públicos. En 1931 se había trasladado a Londres para intentar detener en seco a Keynes. Iba a liderar un grupo de intelectuales inconformistas, disidentes, conservadores y libertarios con el objetivo de revivir una suerte de economía de libre mercado frente al progresivo socialismo en las economías occidentales. Pero las diferencias entre Friedman y Hayek sobre economía se pusieron de manifiesto en 1950, cuando éste último solicitó entrar en el Departamento de Economía de Chicago. Hayek imaginaba que su perspectiva de la Escuela Austríaca encajaría de forma natural con el resto de los conservadores de la Escuela de Chicago. Pero la lógica de la Escuela Austríaca de economía estaba tan alejada de la corriente de pensamiento de la de Chicago como ésta del keynesianismo. Hayek llegó a decir que Friedman estaba, en muchos aspectos, más cerca del pensamiento de Keynes que de él”.</em></p>
<p>“<strong>Samuelson vs Friedman. La batalla por el libre mercado</strong>” es otro de esos libros absolutamente recomendables y, en el caso de los estudiantes e interesados en economía, obligatorios. El entorno de elevada inflación de 2021 – 2023 incrementa el interés de este libro, que sirve para reflexionar sobre keynesianismo vs monetarismo, sobre política fiscal vs política monetaria, sobre el papel del dinero, sobre la mayor o menor presencia del Estado en la economía y sobre los mercados financieros y su capacidad para asignar recursos y valorar activos. Pero creo que muchas de las ideas y recomendaciones que se hacen hoy en nombre del keynesianismo y del monetarismo serían rechazadas con rotundidad por parte de Samuelson y Friedman quienes, en mi opinión, matizarían y corregirían algunas de las cosas dichas hace 40 años, sobre todo cuando se aplican a la situación actual.</p>
<p>“<em>Ambos ofrecía enfoques muy diferentes de pensamiento y escritura. El estilo literario de Samuelson era el de un líder consolidado, exitoso y seguro de sí mismo, cuyas respuestas a los retos eran en gran medida generosas, si bien a veces un tanto condescendientes. Friedman era una especie de luchador callejero cuyos derechazos estaban concebidos tanto para sumar puntos como para persuadir a su escéptico rival. La intención de Friedman era política, alterar los acontecimientos mientras se estaban produciendo con la ayuda de la razón y la defensa. Samuelson se inclinaba por un enfoque a largo plazo y más amplio, y era reacio a involucrarse fácilmente en cada controversia superficial</em>. <em>Friedman siempre estaba dispuesto a enzarzarse en una disputa. Opinaba en acaloradas discusiones y contrargumentos acerca de quién había tenido la responsabilidad de la crisis bursátil de 1929, cómo y por qué se había producido el desplome, y qué podía hacer la nueva Administración demócrata de Roosvelt, si es que podía hacer algo al respecto”</em></p>
<p>Mi video reseña:</p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZwaaUhMp-HY">https://www.youtube.com/watch?v=ZwaaUhMp-HY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La juventud atracada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[David Cano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Nov 2023 10:55:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía y Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Longevidad]]></category>
		<category><![CDATA[Pensiones]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[baja natalidad]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Demografía política]]></category>
		<category><![CDATA[envejecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Irrelevancia política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El aumento de la esperanza de vida y la caída de la natalidad están provocando cambios en la pirámide poblacional, incrementando la cuota de las personas con más de 60 años y reduciendo la correspondiente a la Generación Z (los nacidos a partir de mediados de los noventa, es decir, los jóvenes con menos de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El <strong>aumento de la esperanza de vida</strong> y la <strong>caída de la natalidad</strong> están provocando cambios en la pirámide poblacional, incrementando la cuota de las <strong>personas con más de 60 años</strong> y reduciendo la correspondiente a la <strong>Generación Z</strong> (los nacidos a partir de mediados de los noventa, es decir, los jóvenes con menos de 30 años). <strong>Las implicaciones de este cambio en la pirámide poblacional son muchas y en todos los ámbitos</strong>: ¿cómo conviven tres generaciones en las que las diferencias entre ellas son cada vez mayores? Sobre ello ya escribimos en este blog a propósito de la ampliación de los horizontes vitales (<a href="https://www.elalcazardelasideas.es/libro-la-vida-de-100-anos/">La vida de 100 años</a>).</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1566 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/11/Juventud-300x183.jpg" alt="" width="388" height="237" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/11/Juventud-300x183.jpg 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/11/Juventud-768x469.jpg 768w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/11/Juventud-150x92.jpg 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/11/Juventud-696x425.jpg 696w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/11/Juventud.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 388px) 100vw, 388px" /></p>
<p>El libro de José Ignacio Conde-Ruiz y Carlotta Conde Gasca se centra en los aspectos económicos, aunque vinculados con los políticos. La tesis central es que los jóvenes caen en la “<strong>irrelevancia política</strong>”, aunque solo sea porque su cuota en el censo electoral es reducida.</p>
<p>Y podríamos decir que estas son las reglas de la democracia: los gobernantes se sesgan hacia las demandas del colectivo mayoritario (es más bien el que captura el mayor número de votos) en detrimento de las minorías. Y una de estas son los jóvenes, que sufren la “<strong>Demografía política</strong>”.</p>
<p>Por ejemplo: todo el aumento del gasto público va destinado a los mayores (pensiones, especialmente) y, en lugar de incrementar los ingresos para financiarlo, se emite más deuda pública. El <strong>“Atraco perfecto” a los jóvenes. </strong></p>
<p>Porque <strong>los cambios demográficos están provocando que la distribución de la renta y del patrimonio dependa cada vez más de la edad.</strong></p>
<p>Este libro tiene la intención de <strong>llamar la atención de los jóvenes, pero también del resto de edades</strong>, de lo injusto de la actual situación y de la necesidad de tomar medidas si tenemos en cuenta que el ratio deuda/PIB es del 108%, que el déficit público estructural es del 4% y que las dos tendencias demográficas comentadas (aumento de esperanza de vida y caída de la natalidad) persistirán (es más, la segunda se agudiza por, entre otros motivos, las peores condiciones laborales y el encarecimiento de la vivienda). “Este es uno de los objetivos del libro: hace ver cómo la demografía política está jugando en contra de los jóvenes, que son irrelevantes políticamente. Han perdido la fuerza política que les otorgaban los números y que está acompañando a los <em>boomers</em> y a la Gen X durante toda su vida”.</p>
<p><strong>La longevidad, más aún si viene acompañada de envejecimiento y de caída de la natalidad es todo un reto económico, sobre todo si se sufre déficit público estructural y una elevada deuda pública. Y es, al mismo tiempo, un reto para la democracia. Para reflexionar. </strong>Recupero el link a la <a href="https://www.elalcazardelasideas.es/la-longevidad-y-sus-consecuencias/">reseña</a> que escribí hace ya 3 años del libro de José Antonio Herce. Parece que en estos temas no sólo no hemos avanzado en el debate social, sino que hemos retrocedido.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1567 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/11/herce-300x205.png" alt="" width="451" height="308" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/11/herce-300x205.png 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/11/herce-150x102.png 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/11/herce-218x150.png 218w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/11/herce.png 429w" sizes="auto, (max-width: 451px) 100vw, 451px" /></p>
<p>«La demografía política o las tendencias demográficas han debilitado y van a seguir debilitando aún más la voz política de los jóvenes. El hecho de que solo se escuche la voz de los mayores en las elecciones provoca que la política se vuelva cada vez más cortoplacista y los políticos se centren solo en satisfacer a los mayores, en la inmediatez. Por esto es fundamental que la democracia dé voz a las generaciones futuras o más jóvenes. Hay que aumentar el peso de los jóvenes en las elecciones. Posibilidades para ello:</p>
<ol>
<li>Voto obligatorio</li>
<li>Bajar la edad de voto a los dieciséis años</li>
<li>Dar más peso al voto de las madres con hijos»</li>
</ol>
<p>Más propuestas:</p>
<ol>
<li>Crear nuevas instituciones independientes que velen por los intereses de lo jóvenes</li>
<li>Introducir tres reglas fiscales en favor de la equidad intergeneracional
<ol>
<li>Pagar lo que nos corresponde o déficit estructural cero</li>
<li>Establecer una norma fiscal intergeneracional: cada euro adicional que se gaste en los mayores debe ir otro euro adicional para los jóvenes</li>
<li>Que el plan europeo Next Generation sea realmente para mejorar la vida de la siguiente generación (que sea de verdad «Next» y no «Old» Generation)».</li>
</ol>
</li>
</ol>
<p>Pinchando aquí podrás ver la vídeo reseña de “<a href="https://youtu.be/d1zms_aWxG8">La juventud atracada</a>”</p>
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		<title>Chip War</title>
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		<dc:creator><![CDATA[David Cano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 27 Jul 2023 04:55:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geoestrategia]]></category>
		<category><![CDATA[ASML]]></category>
		<category><![CDATA[Chip]]></category>
		<category><![CDATA[guerra tecnológica]]></category>
		<category><![CDATA[Huawei]]></category>
		<category><![CDATA[Intel]]></category>
		<category><![CDATA[Nvidia]]></category>
		<category><![CDATA[Sony]]></category>
		<category><![CDATA[Taiwan Semiconductors]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este libro es la historia de una de las innovaciones tecnológicas más disruptivas: el chip. Inventado en 1958 por Kilby y Noyce[1], contó como dinamizador inicial en la década de los sesenta al ejército de EE.UU. “In the early 1960s, it had been possible to claim the Petagon had created Silicon Valley”. Tras la Segunda [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Este libro es la historia de una de las innovaciones tecnológicas más disruptivas: el chip. <strong>Inventado en 1958 por Kilby y Noyce</strong><span style="font-size: 10pt;"><a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>,</span> contó como <strong>dinamizador inicial en la década de los sesenta al ejército de EE.UU.</strong> “<em>In the early 1960s, it had been possible to claim the Petagon had created Silicon Valley</em>”. Tras la Segunda Guerra Mundial, caracterizada por el acero, el aluminio y el uranio, <strong>los responsables militares de EE.UU. fueron quienes primero apostaron por la aplicación del nuevo dispositivo tecnológico al armamento para hacerlo más eficaz a la hora de alcanzar los objetivos.</strong></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1473 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/IMG_0613-300x151.jpg" alt="" width="472" height="237" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/IMG_0613-300x151.jpg 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/IMG_0613-1024x515.jpg 1024w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/IMG_0613-768x386.jpg 768w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/IMG_0613-1536x772.jpg 1536w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/IMG_0613-2048x1029.jpg 2048w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/IMG_0613-150x75.jpg 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/IMG_0613-696x350.jpg 696w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/IMG_0613-1068x537.jpg 1068w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/IMG_0613-1920x965.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 472px) 100vw, 472px" /><strong>Otro “acelerador inicial” fue la NASA</strong> que, tras el momento Sputnik (1957), era consciente de que <strong>para llegar a la Luna necesitaba ordenadores mucho más ligeros, lo cual pasaba por chips mucho más potentes</strong>. Aportó una dosis de dinamismo (y presupuesto) adicional. A partir de ahí, factores como el <strong>espíritu emprendedor</strong> para constituir compañías, <strong>mecanismos de remuneración y retención del talento como las </strong><em><strong>stock options</strong> </em>y el <strong>ecosistema inversor</strong> fueron elementos diferenciales.</p>
<p>Comenzaba la <strong>demostración empírica</strong> de la <strong>Ley de Moore</strong> (cada año se iba a doblar el número de transistores en un microprocesador), término acuñado en <strong>1966</strong> a partir de un artículo escrito un año antes en la revista Electronics<span style="font-size: 10pt;"><a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></span>. Moore fundaría poco después (1968), junto a <strong>Noyce</strong> (el “alcalde” de Silicon Valley), <strong>Intel</strong> en Santa Clara. El tercer empleado fue <strong>Andy Grove</strong> (configurando así la <strong>“Trinidad de Intel”</strong>), sin duda otra de las grandes figuras del desarrollo tecnológico de las últimas décadas (todo ellos procedentes de <strong>Fairchild</strong>, la empresa pionera, pero con una clara incapacidad de orientación al beneficio<span style="font-size: 10pt;"><a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a></span>).</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1484 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/1366_2000-300x219.png" alt="" width="404" height="295" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/1366_2000-300x219.png 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/1366_2000-1024x748.png 1024w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/1366_2000-768x561.png 768w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/1366_2000-150x110.png 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/1366_2000-696x508.png 696w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/1366_2000-1068x780.png 1068w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/1366_2000.png 1200w" sizes="auto, (max-width: 404px) 100vw, 404px" /></p>
<p>Pero Grove también fue un gran directivo. Fue quien creó los <em>Objetives and Key Results</em> (OKR)<span style="font-size: 10pt;"><a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a></span>, el “protocolo de colaboración” para establecer los objetivos en empresas, equipos e individuos, que puso en práctica en Intel y que sirvió para, entre otras cosas, evitar su quiebra en 1980. Fue la famosa “operación Crush” para luchar contra Motorola y Zilog, empresas que entonces estaban ganando cuota.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1472 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/Imagen3-213x300.png" alt="" width="314" height="442" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/Imagen3-213x300.png 213w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/Imagen3-150x211.png 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/Imagen3-300x422.png 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/Imagen3.png 333w" sizes="auto, (max-width: 314px) 100vw, 314px" /></p>
<p>El chip supuso, entre otros aspectos, el impulso definitivo para Silicon Valley (término acuñado en 1971<span style="font-size: 10pt;"><a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a></span>), pero también ha tenido, y tiene, <strong>implicaciones geoestratégicas</strong>. En la década de los sesenta, en plena Guerra Fría, era interés de EE.UU. impulsar, y conseguir que se convirtieran en aliadas economías como <strong>Japón</strong>. Aquí aparece la figura de <strong>Akio Morita y su creación: Sony.</strong> Esta empresa supuso monetizar el chip mediante el desarrollo de aplicaciones de uso diario como la televisión o el walkman, que encontraron una fuerte demanda en las familias de EE.UU. quienes, en la década de los sesenta comenzaban a incrementar su capacidad adquisitiva. Sony y Morita fueron los grandes transformadores e impulsores de Japón en los setenta y ochenta. Supieron transformar la imagen del “Made in Japan” de “barato” a “calidad, diseño y marketing”. Hasta tal punto que, en la industria de chips, tomaron la delantera a EE.UU. “<em>We´re at war with Japan. </em><em>Not with guns and ammunitions, but an economic war with technology, productivity and quality</em>” declaraba C. Spork uno de los actores principales del desarrollo de los semiconductores.</p>
<p>Pero hay más figuras relevantes que se tratan en el libro. Por ejemplo, <strong>Morris Chang y Taiwan Semiconductors,</strong> otro caso digno de estudio, ya más reciente, y que sirve para entender uno de los aspectos de más tensión en la actualidad. Me refiero a la guerra tecnológica entre China y EE.UU., en la que China presenta un retraso asociado (por más que lo intente compensar con el impulo de Huawei), precisamente, a su desventaja en el diseño y construcción de chips. China no ha conseguido lo que sí han logrado Taiwan o Corea del Sur (en este caso, gracias a Samsung).</p>
<p>Y para completar el repaso geográfico, el libro también analiza <strong>ASML</strong>, acaso la única gran compañía tecnológica europea, líder mundial en litografía ultravioleta extrema (UVE). Porque esta es otra de las grandes ideas que contempla el libro: en un bien de una demanda tan elevada y global como los chips, la oferta está muy concentrada en unas pocas compañías, con unas barreras de entrada enormes asociadas a la complejidad de la tecnología, así como a las enormes cantidades de capital necesarias para diseñar y, sobre todo, fabricar chips. A la posición dominante de Taiwan Semiconductors, Samsung, ASML o Intel se le suman muy pocas empresas.</p>
<p>El caso más reciente, <strong>Nvidia</strong>, empresa fundada en 1993 por C. Malachowsky, C. Priem y J. Huang (su actual CEO), <strong>anticipando la importancia que iban a tener en el futuro los chips orientados a las capacidades gráficas</strong>. Los videojuegos fueron su primera palanca de crecimiento y, ya de forma más reciente, los avances en la inteligencia artificial. La irrupción de ChatGPT desde primavera ha sido el catalizador para el aumento del valor de mercado, de tal forma que ha superado el <a href="https://asset.es/nvidia-y-su-billon-de-usd/">billón de USD</a>. Si se compara su capitalización con la Intel (141.000 millones de EUR, es decir, por debajo del TOP 50 mundial) se constata que ésta supo liderar la industria de chips orientada a los PC, en las dos últimas décadas, pero no ha sabido o no ha sido capaz de estar a la altura de las exigencias de los <em>smartphones</em> y, de forma más reciente, de la inteligencia artificial.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Capitalización bursátil (miles de millones de USD) de NVIDIA (blanco) e Intel (azul).</strong></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1470 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/Mk-CAP-300x157.png" alt="" width="520" height="272" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/Mk-CAP-300x157.png 300w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/Mk-CAP-150x78.png 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2023/07/Mk-CAP.png 567w" sizes="auto, (max-width: 520px) 100vw, 520px" /></p>
<p><strong>En conclusión, excelente libro que sirve para entender </strong><strong>el factor tecnológico, el económico y el geoestratégico que hay tras el chip. </strong>Desde aquí podrás ver la vídeo reseña <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7ao_wbKXIG0&amp;t=192s">https://www.youtube.com/watch?v=7ao_wbKXIG0&amp;t=192s</a></p>
<p><span style="font-size: 8pt;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Desarrollado a partir del transistor, inventado una década antes por W. Shockley, W. Brattain y J. Berdeen (y que permitió eliminar los tubos de vacíos, elementos excesivamente grandes frágiles).</span></p>
<p><span style="font-size: 8pt;"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Carver Mead fue quien acuñó el concepto de “Ley de Moore” a partir de lo escrito por Gordon.</span></p>
<p><span style="font-size: 8pt;"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Su fundador, William Shockley, un genio en física, fue un muy mal gestor empresarial.</span></p>
<p><span style="font-size: 8pt;"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Ver “Mide lo que importa”, de John Doerr.</span></p>
<p><span style="font-size: 8pt;"><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Es decir, varios años después de que en 1940 D. Packard y B. Hewlett fundaran la primera <em>startup</em> en un garaje de Palo Alto: Hewlett Packard.</span></p>
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