El valor de la atención

La atención, nuestra atención, está cada vez menos bajo nuestro control. Todo el mundo la quiere y la vamos perdiendo. Vivimos rodeados de distracciones diseñadas para captar nuestra atención. Y así es mucho más difícil concentrarse. Estamos en un mundo cada vez más distraído, menos atento. El entorno está lleno de magos que nos dirigen la atención allá donde ellos quieren. El mago ahora un algoritmo, pero la magia ha existido siempre.

A reflexionar sobre ello ayuda el libro de Johann Hari. Tras un inicio más o menos convencional (tal vez no lo sea tanto su “experimento personal”), en el que repasa cómo las empresas tecnológicas son expertas en captar y retener nuestra atención, se adentran en otras claves que explican por qué estamos cada vez menos atentos, entre las que se encuentran una peor alimentación, la contaminación atmosférica, las menos horas de sueño, la falta de ejercicio físico y de lectura sosegada, las dificultades económicas, un mayor estrés, la “autoexplotación” que diría Byung-Chul Hang, etc.

Factores todos ellos que se retroalimentan y que ahondan en la menor atención. Cuanto más cansados estamos, más nos dejamos llevar por el scroll infinito en las redes sociales, lo que afecta nuestra capacidad de conciliar el sueño, lo que nos lleva a estar más cansados, lo que nos lleva a ceder un poco más nuestra atención, lo que nos lleva a comer peor… y así todo el día. Aza Raskin y su scroll infinito y adictivo. ¿Habría que prohibirlo? En un mundo en el que se habla de noticias falsas, ¿no habría que prohibir las fotos falsas, las vidas falsas, el contenido falso que genera esa sensación tan estresante del miedo a perdernos algo (FOMO)? “Una sociedad más estresada será menos capaz de resistirse a las distracciones”

Cierto que necesitamos momentos de evasión para relajarnos pero, ¿seguro que mirar el móvil nos relaja y nos permite descansar, o nos altera más, nos enfada más, nos enciende más, nos deprime más? Por cierto, no es que cada vez pasen más cosas malas, sino que te enteras más de que pasan cosas malas. Y, a esto sí, le prestamos nuestra atención. Es uno de los costes de tener una amígdala cerebral tan útil para nuestra supervivencia, pero tan mala para nuestra salud mental en un mundo plagado de fácil acceso a miles de “noticias”. La malo engancha más, capta más la atención. Y el algoritmo lo sabe.

El mundo se está acelerando, y a ello contribuyen las tecnologías invasivas y adictivas que saben cómo funciona nuestro cerebro y hormonas como la dopamina, que no es la hormona del placer, sino del quiero más.

“El problema no está en el sistema, sino en ti”. Falso. El problema está en todas las partes. En este “capitalismo de vigilancia” característico de la economía de la atención (por cierto, quien primero habló de ella allá por 1971 fue Herbert Simon, Nobel en 1978). Pero, insiste el autor: la culpa no es sólo del móvil y de las redes sociales. También de nuestra alimentación (psicología nutricional), de la contaminación (neurotoxicidad) y de nuestros hábitos de vida (hacemos menos ejercicio, dormimos menos y leemos menos libros en papel). Y estamos en peor forma física social, como nos recuerdan Robert Waldinger y Marc Schulz en “Una buena vida

Tenemos que poner de nuestra parte. Debemos reconocer que no somos multitarea y que las distracciones, o peor aún, las teóricamente inofensivas “microdistracciones” nos llevan a caer en el coste de la alternancia. Cambia de hábitos. Para esto, necesitamos mucho más que pequeños acicates (nudges), si bien también son válidos. Hay que rediseñar el entorno. Y para todos, aunque es obvio que es más relevante para los niños y los adolescentes: ¿hasta qué edad habría que prohibir los móviles y las redes sociales, y no sólo en el colegio?.

Desde este link podrás ver mi video reseña:

 

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David Canohttps://www.elalcazardelasideas.es/
David Cano Martínez 46 años, casado y con 3 hijos. Licenciado en Dirección y Administración de Empresas por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y Máster en Finanzas Cuantitativas por Afi Escuela de Finanzas es socio de Analistas Financieros Internacionales y Director General de Afi Inversiones Globales, SGIIC, empresa especializada en la gestión de carteras y el asesoramiento a inversores institucionales, fondos de inversión y fondos de pensiones. Más de 20 años de experiencia profesional en análisis económico internacional y gestión de carteras. Coautor de una docena de libros de mercados financieros y economía y de más de un centenar de artículos sobre macroeconomía, gestión de carteras, activos financieros, fondos de inversión, derivados, política monetaria y finanzas empresariales. Es profesor de los más prestigiosos centros de postgrado en finanzas españoles, entre ellos, Afi Escuela de Finanzas, y colabora habitualmente en los medios de comunicación. Tweco en la sección mercados financieros de forma ininterrumpida desde 2016 (@david_cano_m). Miembro del jurado de los premios Knowsquare y del Club de Lectura Know Square. Fundador del grupo de reflexión Los Siete del Prado (L7dP).

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