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	<title>Claudio Feijóo, autor en El Alcázar de las Ideas</title>
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	<description>Foro de pensamiento estratégico y conversaciones con la actualidad</description>
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		<title>Sobre la renovada centralidad de la capacidad de producción</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Claudio Feijóo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 May 2025 17:55:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica e Inteligencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>De la tregua arancelaria al gran cerco comercial La tregua arancelaria de 90 días anunciada el 10 de mayo de 2025 entre Pekín y Washington puede parecer una pausa bienvenida, pero se asemeja más a un tiempo muerto táctico que a una reconciliación estratégica. Apenas unas semanas después del apretón de manos virtual, Washington impuso [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h5><strong>De la tregua arancelaria al gran cerco comercial</strong></h5>
<p>La tregua arancelaria de 90 días anunciada el 10 de mayo de 2025 entre Pekín y Washington puede parecer una pausa bienvenida, pero se asemeja más a un tiempo muerto táctico que a una reconciliación estratégica. Apenas unas semanas después del apretón de manos virtual, Washington impuso un gravamen del 100 % a los vehículos eléctricos chinos y estableció incrementos escalonados sobre baterías, paneles solares y chips que seguirán aumentando hasta 2026, un recordatorio de que Estados Unidos está incorporando al núcleo de su estrategia comercial una «desconexión selectiva». Pekín, que interpreta estas medidas como parte de un «gran cerco comercial», ha respondido con una retórica más dura y con su propia planificación de contingencia. Datos de mercado recopilados por Reuters muestran que los flujos bilaterales de bienes, capital y estudiantes ya se están reduciendo, mientras que las amenazas de la era Trump de aranceles generalizados del 145 % se ciernen ominosamente sobre lo que queda de la relación comercial —valorada en 582.000 millones de dólares—.</p>
<p>La decisión de Pekín de exigir licencias de exportación para siete tierras raras pesadas —escandio, itrio y los cinco «metales de imán» que van del samario al lutecio— añade un frente adicional en el sector de los recursos naturales al campo de batalla arancelario. Esta medida se suma a la prohibición total, decretada el pasado mes de diciembre de 2024, de enviar galio, germanio y antimonio, así como al endurecimiento de los cupos de grafito, una secuencia que ahora amenaza cadenas de suministro completas para motores de vehículos eléctricos, aerogeneradores y armas de precisión en Estados Unidos. Washington dispone, por ahora, de escasa capacidad interna para compensar esta presión, de modo que la iniciativa funciona como un recordatorio hábilmente calibrado de que el apalancamiento en las cadenas de suministro puede ser tan potente como el fuego arancelario y de que cualquier tregua de 90 días opera bajo una espada de Damocles mineral.</p>
<h5><strong>Un Estado capital-riesgo reforzado para las tecnologías de frontera</strong></h5>
<p>En este contexto, Xi Jinping redobla su apuesta por un modelo de «Estado capital-riesgo» diseñado para aislar la cadena de innovación frente a impactos externos. En marzo, Pekín presentó un fondo nacional de orientación de capital riesgo de 1 billón de yuanes (unos 138.000 millones de dólares) que combina dinero público con «capital social» para financiar semiconductores, inteligencia artificial, tecnologías cuánticas y verdes a lo largo de ciclos de inversión prolongados. La iniciativa amplifica los centenares de fondos provinciales ya en funcionamiento y señala que, si la desvinculación es inevitable, China pretende replegarse hacia su mercado interior y una conexión internacional con su modelo de “doble circulación” y escalar más deprisa —no más despacio— en tecnologías estratégicas.</p>
<p>De hecho, la lógica de estos controles se alinea con lo que Arenal, Feijoo y colaboradores denominan el sistema de innovación de «Triple Hélice asimétrica» de China: una configuración en la que el Estado no solo fija las reglas de la competencia, sino que también orienta los flujos de datos y capital hacia tecnologías críticas como la IA, los chips y la cuántica. Su artículo de 2020 demuestra cómo los fondos públicos de orientación y el acceso preferencial a los datos otorgan a las empresas chinas una ventaja estructural frente a sus homólogas extranjeras, a la vez que dejan margen para la asunción de riesgos empresariales en la periferia —de ahí la descripción de un «Estado capital-riesgo». Desde esa perspectiva, las licencias de exportación son menos una represalia que un mecanismo de mantenimiento del sistema: dosifican insumos estratégicos procedentes del extranjero para preservar el bucle de aprendizaje interno que Xi Jinping desea acelerar.</p>
<h5><strong>La capacidad de producción como nueva moneda de poder</strong></h5>
<p>La renovada centralidad de la manufactura de base tecnológica obedece menos a una falta de imaginación que al reconocimiento de que esta capacidad de producción es una moneda de poder en una era de cadenas de suministro fracturadas. En Estados Unidos y Europa, más del 90 % de las grandes empresas citan ya el riesgo arancelario y la tensión geopolítica como desencadenantes de estrategias de «reindustrialización» y “friend-shoring2; el 82 % prevé reducir su dependencia de proveedores chinos en los próximos tres años. Políticas insignia estadounidenses como la “CHIPS and Science Act” ya han movilizado casi 400 000 millones de dólares de inversión privada, mientras que la taiwanesa TSMC acaba de ampliar su compromiso en Arizona hasta los 165 000 millones de dólares, la mayor inversión extranjera directa de la historia de EE. UU. En otras palabras, la tregua comercial puede ralentizar el intercambio de fuego, pero la competencia más profunda sobre quién posee y gobierna la próxima generación de ecosistemas industriales no ha hecho sino intensificarse.</p>
<p>Sin embargo, la capacidad de Pekín para convertir los insumos en armas podría erosionarse a medida que sus propias empresas se conviertan en proveedoras preferentes de las campañas de reindustrialización de otras regiones. En el Sudeste Asiático, la inversión china de nueva planta en manufacturas se duplicó hasta 12 900 millones de dólares anuales entre 2020 y 2023, representando un tercio de los nuevos proyectos fabriles en la ASEAN; en África, la red de parques industriales de Etiopía corteja abiertamente a más arrendatarios chinos para impulsar la manufactura orientada a la exportación; y en Europa, las megafábricas de CATL y BYD han devuelto la inversión china a los 10 000 millones de euros tras años de declive. Estas economías de acogida celebran hoy los puestos de trabajo y la transferencia de tecnología, pero ya incluyen cláusulas de localización y normas de diversificación de proveedores en sus paquetes de incentivos, preparando a Pekín para probar su propia medicina si cambian los vientos políticos. En definitiva, el impulso industrial exterior de China puede asegurar mercados, pero también multiplica los escenarios en los que las dependencias estratégicas pueden invertirse si existe la resiliencia, la inteligencia y el sacrificio para ello.</p>
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		<title>El crecimiento de la información: una historia inevitable</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Claudio Feijóo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jan 2025 14:44:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica e Inteligencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lo primero que asalta al lector del libro El crecimiento de la información. Una historia inevitable, y eso tan solo después de leer los primeros capítulos, es una sensación de intensidad, tantas son las preguntas que se proponen y los caminos que se atisban. Y, al poco, la certidumbre de que la información -la evolución [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Lo primero que asalta al lector del libro <em>El crecimiento de la información. Una historia inevitable, </em>y eso tan solo después de leer los primeros capítulos, es una sensación de intensidad, tantas son las preguntas que se proponen y los caminos que se atisban. Y, al poco, la certidumbre de que la información -la evolución de nuestra capacidad de gestión de la información, el tema central del volumen- ha sido, es y, me temo, que será una pieza clave en nuestro devenir como personas individuales y como especie.</p>
<p>Aunque hay más razones, solo por estos motivos se trata de un libro necesario, muy original y que, por cierto, está excelentemente escrito como su autor sigue demostrando cada semana en su exitoso blog <a href="https://newsletter.ingenierodeletras.com/">“Ingeniero de letras”</a>.</p>
<p>El trasunto del crecimiento de la información tiene mucho de épico, un ingrediente que remueve al lector y le hace transcender de las menudeces de las preocupaciones cotidianas. Hay una forma de lectura en la que el volumen gira en torno a una larga lucha entre la luz -la información- y la oscuridad -la entropía que nos circunda y nos amenaza con envolvernos en un frío y eterno letargo-. Lo que parece nuestro simple deseo de supervivencia se transforma en las páginas del libro en una misión cósmica en la que somos los abanderados de la vida frente a la muerte y donde la información es el campo de batalla decisivo.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter wp-image-1807 size-full" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2025/01/descarga-1.jpeg" alt="" width="184" height="274" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2025/01/descarga-1.jpeg 184w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2025/01/descarga-1-150x223.jpeg 150w" sizes="(max-width: 184px) 100vw, 184px" />Es también, amén de interesante, un libro muy ambicioso. Su autor utiliza la biología, la tecnología, la economía, la sociología, la antropología, la filosofía y un sentido teleológico para llevarnos, soportado por una miríada de datos y evidencias, a considerar la información como algo vivo, dinámico, que se expande, retrocede, lucha y, en última instancia, define quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos.</p>
<p>Desde el mismo prólogo, el autor nos interpela sobre lo que compartimos como seres humanos y a defendernos del reverso tenebroso de la existencia, como la fugacidad y el olvido. Igualmente, no teme abordar preguntas fundamentales: ¿Qué es la información? ¿Por qué se convirtió en un motor evolutivo esencial? ¿Cómo transformó nuestra capacidad de intercambiarla el curso de la historia? Con un estilo, a la vez accesible y profundo, Javier Jurado nos invita a explorar cómo el ADN, las palabras y los algoritmos son, en esencia, herramientas de codificación que han modelado la vida, las civilizaciones y las estructuras sociales. Más aún, nos lleva a cuestionar si la información, tal y como la entendemos, se está convirtiendo en una fuerza que amenaza con devorarnos o una aliada que podría salvarnos.</p>
<p>El carácter «inevitable» que Javier Jurado atribuye al crecimiento de la información se refiere a su naturaleza intrínseca como fuerza motriz de la vida y de las civilizaciones. A pesar de su contingencia y fragilidad, se opone pertinaz al crecimiento de la entropía porque obtiene con esta acumulación versatilidad para la adaptación y la innovación. Desde los primeros organismos unicelulares, la información ha sido la herramienta fundamental para adaptarse al entorno, resistir el caos impuesto por la entropía y evolucionar hacia formas de vida más complejas. Esta tendencia se replica en el desarrollo humano, donde la capacidad de crear, almacenar y transmitir información ha sido clave para el progreso cultural y tecnológico.</p>
<p>El autor, con un sentido que podríamos calificar de “misión”, argumenta que esta expansión no es una casualidad, sino un proceso profundamente arraigado en la lógica misma de la evolución y en la cooperación, que continúa desplegándose con cada avance, desde el lenguaje hasta la inteligencia artificial.</p>
<p>Uno de los grandes logros de este libro es mostrarnos la información no como un fenómeno abstracto y lejano, sino como una realidad tangible que actúa sobre nosotros mismos en múltiples niveles. Las conexiones que establece entre los primeros intercambios de sonidos en los homínidos y las complejidades del sistema financiero actual son tan sorprendentes como reveladoras. Como ejemplo paradigmático, nos invita a contemplar la evolución del lenguaje no solo como un medio de comunicación, sino como el primer sistema de intercambio que cimentó las bases de nuestra cooperación como especie.</p>
<p>En opinión del que escribe estas líneas, un capítulo especialmente fascinante es el que explora cómo las letras del alfabeto surgieron como un acto de rebeldía frente a la opresión. Javier Jurado relata cómo este sencillo conjunto de símbolos permitió no solo preservar la información, sino democratizarla y convertirla en un arma poderosa contra el control de las élites. Este tipo de ejemplos no solo enriquecen la narrativa, sino que la convierten en una obra profundamente humana: un relato que conecta descubrimientos científicos con movimientos sociales, ascensos políticos y luchas por la libertad y nos hace preguntarnos sobre el rol de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial.</p>
<p>El libro también sobresale por su capacidad de sorprender al lector con historias llenas de curiosidades. ¿Sabían que la frecuencia de nuestra voz está diseñada para resonar de manera óptima en el oído humano? ¿O que el dinero, más que un medio de intercambio, es, en realidad, un sofisticado sistema de codificación de favores y confianza social? Cada capítulo está lleno de momentos «eureka» que invitan a detenerse y reflexionar, no solo sobre el pasado, sino sobre cómo la información moldea cada aspecto de nuestra vida contemporánea, desde los algoritmos que organizan nuestras noticias hasta las redes que construyen nuestras relaciones.</p>
<p>Con todo, lo que hace de <em>El crecimiento de la información</em> una obra que me atrevo a calificar de imprescindible, no es solo su capacidad para narrar, sino para iluminar. El autor nos permite entender que no estamos perdidos en un cúmulo de datos inconexos y confusos, sino que nuestra realidad es el resultado de un proceso histórico profundo, lleno de avances, retrocesos y luchas constantes. En un momento en el que la sobre información y la desinformación parecen aplastarnos, este libro nos ofrece una perspectiva de largo -de larguísimo- plazo que puede servir de brújula para navegar el aparente caos y vislumbrar posibles futuros.</p>
<p>Por último, lo que distingue a esta obra es un cierto tono esperanzador. Aunque el autor no ignora los peligros de la manipulación, la censura y la instrumentalización de la información, no se queda en el pesimismo. Más bien, nos recuerda que la historia está llena de ejemplos de cómo la humanidad ha sabido adaptarse y usar la información para cooperar, innovar y avanzar. Al cerrar el libro, es probable que el lector no solo tenga una comprensión más profunda de la información como fenómeno, sino una renovada confianza en nuestra capacidad colectiva para enfrentar los retos del presente y del futuro.</p>
<p>En definitiva, <em>El crecimiento de la información</em> no es solo un libro, es un viaje. Un viaje que nos lleva desde los orígenes de la vida hasta las complejidades de la sociedad actual, y que nos deja con una certeza: en el mundo de la información, entender es sobrevivir, pero también vivir plenamente. Este volumen es una lectura obligada para todos aquellos que estén interesados en desentrañar el entramado invisible que conecta nuestra historia, nuestra vida y nuestro futuro.</p>
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		<title>El auténtico problema de los tres cuerpos: EE. UU, China y Rusia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Claudio Feijóo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Sep 2022 20:19:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica e Inteligencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un poco de física: el problema de los tres cuerpos En física hay una conocida teoría que dice que es fácil predecir la trayectoria de un sistema de dos cuerpos atraídos por su gravedad mutua, sobre todo cuando uno es más grande que el otro, como puede ser el caso del Sol y la Tierra. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3>Un poco de física: el problema de los tres cuerpos</h3>
<p>En física hay una conocida teoría que dice que es fácil predecir la trayectoria de un sistema de dos cuerpos atraídos por su gravedad mutua, sobre todo cuando uno es más grande que el otro, como puede ser el caso del Sol y la Tierra. Cuando el problema es de tres o más cuerpos la cosa cambia.</p>
<p>Para ser un poco más precisos, el problema de los dos cuerpos puede resolverse con exactitud y consiguientemente, -como ya demostró <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pierre-Simon_Laplace">Pierre Simon Lagrange</a> hace doscientos cincuenta años-, las trayectorias correspondientes a ambos componentes del sistema se pueden expresar con unas bellas fórmulas matemáticas.</p>
<p>Sin embargo, es prácticamente imposible hacer lo propio con un sistema compuesto por tres cuerpos. De hecho, cuando existen tres cuerpos diferentes, aunque hay soluciones matemáticas en forma de sumas de funciones en una serie infinita, el resultado es obstinadamente dependiente de las condiciones iniciales. Como señaló <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Henri_Poincar%C3%A9">Henri Poincaré</a> a principios del siglo pasado, no hay manera de expresar la solución mediante una fórmula cerrada. Dicho de otro modo, adiós a lo simplemente complicado y bienvenidos a un mundo complejo. Técnicamente se trata de un ejemplo de un sistema caótico, muy alejado del comportamiento lineal que a nuestras modestas mentes les resulta confortable y manejable y por el que, las más de las veces, nos regimos para la anticipación del futuro y la toma de decisiones.</p>
<h3>Y un poco de ciencia ficción china</h3>
<p>Para el lector interesado, esta propiedad de la difícil previsibilidad de la trayectoria conjunta de los tres cuerpos es la que le ha servido al escritor chino Liu Cixin de excusa científica para el eje central de su recomendable, aunque solo sea por diferente, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_problema_de_los_tres_cuerpos">novela de ciencia ficción</a>. Para que sirva de enganche, el punto de partida del libro es que existe un planeta que gira caprichosamente en torno a tres soles en el que periódicamente su civilización es destruida por cataclismos impredecibles.</p>
<p><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1268 aligncenter" src="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2022/09/9788466659734-196x300.jpeg" alt="" width="196" height="300" srcset="https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2022/09/9788466659734-196x300.jpeg 196w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2022/09/9788466659734-150x230.jpeg 150w, https://www.elalcazardelasideas.es/wp-content/uploads/2022/09/9788466659734.jpeg 229w" sizes="(max-width: 196px) 100vw, 196px" /></p>
<p>Aunque hay autores que intentan defender que la ciencia ficción china no es más que ciencia ficción y nada más, resulta muy difícil no leer cualquier obra allí publicada en clave política, incluso aunque la versión local sea algo diferente -parece que había demasiada crítica a la Revolución Cultural para los censores- de la versión internacional. Dejando a un lado que los héroes que salvan la Tierra son por supuesto chinos -un refrescante cambio comparado con los consabidos estadounidenses- lo más interesante de la novela es la relativamente sutil idea de que el colectivo -la sociedad, el país, la patria- es más importante que los individuos y que, alegremente, hay que sacrificarse por él a pesar de los pesares. Los individualistas -los egoístas- están condenados al desastre y, peor, arrastrarán a sus patrias.</p>
<p>De hecho, el autor, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Liu_Cixin">Liu Cixin</a>, ha elaborado una teoría, una suerte de “sociología cósmica” que elabora las reglas que deberíamos seguir para asegurar nuestra supervivencia como especie y que está desarrollada a lo largo de los siguientes dos libros que constituyen la trilogía completa. Los tres volúmenes están publicados en español y, bajo la modesta perspectiva del que escribe, ayudan a comprender una presente y futura China relevante en el mundo, tanto o más que cualquier sesudo ensayo actualmente disponible. Y, desde luego, proponen un modelo de liderazgo bastante diferente al actual.</p>
<h3>Matemática macabra</h3>
<p>China es desde luego uno de los tres cuerpos del futuro, junto a unos Estados Unidos en declive y una <a href="https://www.elalcazardelasideas.es/guerra-en-la-frontera-de-la-union-europea/">Rusia</a> que se niega a abandonar su influencia global, pero hay más. Si ya la física, con sus leyes y ecuaciones, nos recuerda que un sistema ternario se convierte en impredecible, qué decir cuando nos salimos de la ciencia, y entramos en la relación entre tres sistemas complejos dirigidos por personas no menos complejas y debidas en mayor o menor grado a sus sociedades, igualmente complejas.</p>
<p>Nada mejor que un ejemplo para ilustrar este nuevo mundo caótico y multipolar: la destrucción mutua asegurada, MAD por sus siglas en inglés, una lógica que ha mantenido, bien cierto que muchas veces en vilo, al mundo sin un conflicto nuclear los últimos setenta años.</p>
<p>Es un problema de dos cuerpos que, utilizando cifras simplificadas, se puede describir aproximadamente como que Estados Unidos y Rusia necesitan cada uno alrededor de 1,500 cabezas nucleares para asegurar la destrucción del oponente, incluso aunque éste ataque primero. La idea básica es que una ofensiva inicial, incluso sorpresiva, destruiría muchas de las armas nucleares del oponente, pero este aún tendría suficiente arsenal, unas 500 se estima, como para también destruir completamente al rival. Por tanto, no merece la pena atacar porque la destrucción propia está asegurada. El corolario es que tampoco parece hacer falta más de esta capacidad nuclear y, milagrosamente, por tanto, se puede -se podía- llegar a acuerdos de no proliferación y de limitación del arsenal nuclear. El lector interesado puede consultar una descripción más detallada y con números más precisos en un <a href="https://www.hudson.org/research/17755-the-new-nuclear-age">reciente artículo de Andrew F. Krepinevich</a> en Foreign Affairs.</p>
<p>¿Pero qué sucede si hay tres potencias nucleares con capacidad de destrucción global? Es un problema de tres cuerpos o, como explica el artículo citado, de tres escorpiones de picadura mortal. La potencia A puede pensar que las dos otras potencias, B y C, son capaces de aliarse entre ellas. Por tanto, necesita más arsenal nuclear para prevenir esta eventualidad con la lógica MAD.</p>
<p>Con los números anteriores, debería preservar después de sufrir un ataque hasta 1,000 cabezas, 500 para cada uno de los rivales, y así mantener el equilibrio de la destrucción mutua asegurada. Como consecuencia, querrá muy probablemente doblar su armamento nuclear total. Pero qué decir de cualquiera de las otras dos potencias. Viendo que el rival aumenta su armamento nuclear, pensarán que estará en riesgo su capacidad de respuesta, así que igualmente decidirán incrementar su arsenal.</p>
<p>Esto a su vez causará que los otros rivales hagan lo propio. Adiós a la estabilidad de la MAD, adiós a los acuerdos de no proliferación nuclear. Es un círculo vicioso que lleva a una escalada cuyo único final es la destrucción por algún error de cálculo o la ruina de las sociedades que tengan que dedicar todos sus recursos a militarizarse. Un tema que, por cierto, también está en la base de los libros de Liu Cixin.</p>
<p>Viendo al ritmo que aumenta el arsenal nuclear chino y cómo los tratados de limitación de armamento nuclear entre rusos y estadounidenses se van dejando caducar uno tras otro, hay que preguntarse si no es justamente este el mundo en que ya nos encontramos.</p>
<h3>Conflictos intrincados</h3>
<p>Como <a href="https://www.esglobal.org/puede-la-ia-contribuir-a-la-prevencion-y-resolucion-de-conflictos/">el autor ya ha hecho notar en un reciente artículo</a>, el caos y la impredecibilidad de los conflictos causados por, al menos, tres cuerpos se extiende imparablemente. Entresacando algunas líneas de este trabajo, se puede decir que el contexto de los conflictos, cada vez más intrincado, y la multiplicidad de actores implicados, han hecho más compleja su prevención y resolución. Como la teoría del caos predice, no es solo el contexto lo que aumenta la complejidad, es también una cuestión de la cantidad, la visibilidad, la intensidad y la profundidad de estos conflictos.</p>
<p>Es un verdadero campo de batalla en el que múltiples actores luchan por remodelar muy agresivamente las narrativas que definen las líneas de identidad de sociedades cada vez más fracturadas. Muchas de las brutales acciones que suceden ahora mismo contra la población en general, contra las minorías y contra el patrimonio cultural tangible e intangible no son ni aleatorias ni irracionales, sino una estrategia calculada para configurar artificialmente y legitimar nuevos constructos culturales y, como resultado, crear nuevas identidades políticas. Como si de un planeta gobernado por tres soles se tratase, de una forma creciente los actuales conflictos se extienden geográficamente y afectan a mayor número de personas y, en ocasiones, amenazan gravemente a civilizaciones enteras.</p>
<h3>¿Y Europa?</h3>
<p>Dentro de este panorama, Europa tiene varias disyuntivas, aunque ninguna parece particularmente atractiva.</p>
<ul>
<li>Podemos resignarnos a que las decisiones se tomen en / entre cualquiera de los poderes dominantes y emergentes y, lentamente, caer en la irrelevancia en términos de nuestra influencia global. Aunque si le permite la licencia al autor, siempre seremos un muy atractivo parque temático.</li>
<li>También podemos apoyar decidida y completamente -o supeditarnos- a nuestro poder -a nuestro sol- de referencia, Estados Unidos y esperar que tome las decisiones estratégicas apropiadas para que, al menos, de un problema de tres cuerpos volvamos a uno de dos y vivir al borde del abismo bajo el paraguas de la doctrina MAD.</li>
<li>Finalmente, podríamos también querer utilizar nuestras buenas intenciones europeas, apostar por un rearme, igualmente bienintencionado, quizá con el propósito de extender lentamente nuestro modelo de valores y protección de la sociedad civil al mundo entero, y convertir el problema de los tres cuerpos en uno de cuatro.</li>
</ul>
<p>Si vamos en esta última dirección conviene ser conscientes de que para este problema ni siquiera existen, no ya soluciones matemáticas por complejas que sean, sino probablemente ni mapas de actuación. Y conviene ser igualmente conscientes de que vamos a necesitar mucha inteligencia, sabiduría y fortuna para navegar por una suerte de caos geoestratégico de trayectorias y resultados desconocidos.</p>
<h3>Nota del autor</h3>
<p>Las opiniones vertidas son del autor y no de las instituciones a las que pertenece. Se aplican los habituales descargos de responsabilidad.</p>
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		<title>El consenso internacional sobre los estándares</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Claudio Feijóo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Jan 2022 09:09:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Geopolítica e Inteligencia]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología y Ciencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Estamos rodeados Como viene sucediendo desde hace algún tiempo, China nos obliga a repensarnos muchas de las certidumbres que creíamos consolidadas. Esta vez le ha tocado el turno a los procedimientos de consenso internacional por los que se fijan los estándares de muchas de las principales industrias y, particularmente, los que corresponden a las nuevas [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3>Estamos rodeados</h3>
<p>Como viene sucediendo desde hace algún tiempo, China nos obliga a repensarnos muchas de las certidumbres que creíamos consolidadas. Esta vez le ha tocado el turno a los procedimientos de consenso internacional por los que se fijan los estándares de muchas de las principales industrias y, particularmente, los que corresponden a las nuevas tecnologías digitales.</p>
<p>Hay en ciernes un conflicto en el consenso internacional sobre los estándares, muchos de ellos en torno a la Organización Mundial del Comercio, pero no en exclusiva.</p>
<p>La vieja teoría sobre las ventajas de la estandarización dice que, a través de esta, se permite la interoperabilidad de servicios y productos suministrados por fabricantes diferentes. Y como consecuencia de la interoperabilidad, los consumidores (o los adquirientes) ganan en competencia de precios, de calidades, en seguridad y en la propia confianza que estos mismos consumidores otorgan a todo aquello que dispone de un sello de garantía. También, aunque se dice menos, los consensos internacionales sobre estándares permiten alcanzar economías de escala a los grandes suministradores y, así, abarcar mercados globales.</p>
<p>Estamos rodeados de consensos en torno a estándares. Los correspondientes a las comunicaciones móviles, 4G o 5G, que permiten que diferentes fabricantes de teléfonos móviles puedan funcionar sobre las redes desplegadas por distintos suministradores, aun cuando muchas veces se trata de rivales -de mercado- encarnizados. Los correspondientes a Internet, que hacen que este post se pueda ver en navegadores diferentes o se pueda compartir en correos electrónicos manejados por programas y servidores muy distintos. Pero, sobre todo, estaremos más que nunca rodeados de futuros estándares que definirán quién participa de los nuevos mercados digitales. Hablamos de 6G, de todo lo que sucede en torno a la inteligencia artificial, pero también de la trazabilidad de los productos agroalimentarios sobre blockchain, de la logística del comercio internacional, del seguimiento de la energía sostenible y distribuida, de la aviación segura, de las tecnologías médicas, de los automóviles que se conducen solos<a href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a> o de las tecnologías cuánticas.</p>
<p>Precisamente, por las posibles ventajas que diversas industrias pueden obtener de los consensos internacionales de estándares -o leído al revés, de las desventajas que supone no participar en la definición de los mismos-, China ha decidido potenciar su presencia en los organismos internacionales de estandarización y en los procesos de decisión y gobernanza de estos. Y también, muy probablemente, por la relación que tienen los estándares de las nuevas tecnologías digitales con el fortalecimiento internacional del modelo político propio. Muchas veces, cuando me preguntan cuál es el documento de política industrial más relevante en China, recomiendo seguir el desarrollo del proyecto <em><a href="https://cset.georgetown.edu/wp-content/uploads/t0284_14th_Five_Year_Plan_EN.pdf">China Standards 2035</a><a href="#_edn2" name="_ednref2"><strong>[ii]</strong></a></em>, de alguna forma la continuación del plan industrial expresado en <em><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Made_in_China_2025">Made in China 2025</a><a href="#_edn3" name="_ednref3"><strong>[iii]</strong></a></em>. Y siempre el conflicto precede al consenso.</p>
<h3>Dos elefantes</h3>
<p>Para entender un proceso de estandarización en cualquier industria, un viejo profesor de telecomunicaciones explicaba que consiste en una estrecha ventana entre dos elefantes. El primer elefante te aplasta si el procedimiento de estandarización comienza demasiado pronto, antes de que la industria tenga claro cuál es el camino que seguir técnica y económicamente. Los estándares que se lanzan en estadio de inmadurez se quedan en papel mojado y nunca se adoptan<a href="#_edn4" name="_ednref4">[iv]</a> puesto que la industria muchas veces sigue una ruta diferente una vez que ha entendido cuáles son los verdaderos desafíos. El peligro del segundo elefante consiste en llegar a un acuerdo sobre un estándar cuando el mercado ya está en una fase de madurez temprana y hay productos disponibles para los usuarios. Si los fabricantes o proveedores tienen una posición fuerte en el mercado va a ser muy complicado que renuncien a sus productos para adoptar otros formatos o procedimientos<a href="#_edn5" name="_ednref5">[v]</a>. Así que un proceso de estandarización tiene lugar en una estrecha ventana temporal entre dos elefantes que se acercan amenazadores<a href="#_edn6" name="_ednref6">[vi]</a>.</p>
<p>Para seguir entendiendo la estandarización, también conviene distinguir entre estándares <em>de facto</em> y <em>de jure<a href="#_edn7" name="_ednref7"><strong>[vii]</strong></a></em>. Los primeros no disfrutan de un respaldo oficial, simplemente existen porque son ampliamente utilizados por las empresas de una cierta industria<a href="#_edn8" name="_ednref8">[viii]</a>. Los segundos, el motivo principal de este artículo, son aquellos que cuentan con el apoyo de algún tipo de organismo oficial que tiene el mandato de publicar estándares, es decir, un organismo de estandarización.</p>
<p>¿Cómo se orquesta el proceso de consenso sobre estándares dentro de alguno de estos organismos?</p>
<p>El primer paso es invitar a diversas organizaciones, compañías o, en algunos casos, personas individuales a formar parte de un comité técnico de estandarización. Normalmente para este primer paso se buscan voluntarios/as con el suficiente grado de experiencia y que en muchos casos las compañías interesadas nominan directamente. El segundo paso es decidir exactamente qué tecnologías -o partes de tecnologías- son susceptibles de ser estandarizadas para conseguir las ventajas explicadas más arriba, ya que una estandarización excesiva podría coartar la innovación. El tercer paso es el más delicado puesto que se trata de que las compañías que ya tienen algún desarrollo relativo a la tecnología en cuestión se comprometan a poner a disposición del resto su conocimiento y su propiedad intelectual<a href="#_edn9" name="_ednref9">[ix]</a>. Aquí pueden tener lugar complejas negociaciones económicas, ya que el uso de estos desarrollos pre-existentes no es en general gratuito. El incentivo para que diversas partes interesadas decidan compartir sus desarrollos previos es, precisamente, el posible beneficio -económico- conjunto de lograr un estándar común<a href="#_edn10" name="_ednref10">[x]</a>. Los últimos pasos consisten en decidir hasta qué punto el estándar va a ser público y abierto<a href="#_edn11" name="_ednref11">[xi]</a>, y llegar a los acuerdos finales de licencia y administración del estándar en cuestión.</p>
<h3>Un ecosistema complejo frente a un nuevo escenario</h3>
<p>Hay un gran número de organizaciones dedicadas a la estandarización. Las hay formales como IEC, ISO o ITU<a href="#_edn12" name="_ednref12">[xii]</a>, que son muy relevantes al estar ligadas a algunos acuerdos de la Organización Mundial del Comercio<a href="#_edn13" name="_ednref13">[xiii]</a>. Las hay cuasi-formales, pero con una enorme influencia como el IEEE, 3GPP o IETF<a href="#_edn14" name="_ednref14">[xiv]</a>. Las hay también de nivel regional como sería en Europa el caso de ETSI<a href="#_edn15" name="_ednref15">[xv]</a>. Hay también organizaciones que aparentemente no forman parte del proceso de estandarización, pero que, a través de acuerdos y declaraciones, conforman cómo se desarrollan y despliegan sistemas complejos. Un ejemplo inesperado puede ser la UNESCO y sus declaraciones y libros blancos sobre cómo utilizar la AI en los procesos formativos. Además, el seguimiento de los trabajos de cada una de estas organizaciones puede ser particularmente complejo dado el número de comités y de participantes<a href="#_edn16" name="_ednref16">[xvi]</a>.</p>
<p>Precisamente, los participantes en estas organizaciones de estandarización han ido cambiando con el tiempo. En concreto desde los años 1990 la contribución de países asiáticos ha aumentado notoriamente (Japón y Corea) -y ha disminuido la de los países occidentales- y en la última década ha crecido la de China<a href="#_edn17" name="_ednref17">[xvii]</a>.</p>
<p>La participación de China está obvia y lógicamente alineada con sus actuales intereses. Está el modelo de “doble circulación” para internalizar en el país aquellas partes de la cadena de valor de mayor interés y aprovechar el tamaño de su mercado, al mismo tiempo que se mantienen las conexiones internacionales para la exportación – importación. Forma parte de su estrategia para consolidar un número de sectores industriales clave y hacerlos más competitivos. Está el modelo en el que las compañías privadas representan sus propios intereses, pero también se considera que deben hacerlo igualmente con los del gobierno. Está el modelo donde los estándares internos de la industria se buscan que se conviertan en internacionales (lo que no quiere decir globales). Y, en definitiva, se trata de pasar de ser un importador neto de estándares (y sus correspondientes pagos en licencias), a que China se convierta en un exportador y esto, además, redunde en su capacidad de ejercer un <em>soft power<a href="#_edn18" name="_ednref18"><strong>[xviii]</strong></a></em> sobre otros países.</p>
<p>Así, como consecuencia de una creciente divergencia de posiciones a la búsqueda de intereses propios, empieza a haber conflictos que pueden derivar en la adopción de estándares diferentes que fragmenten aún más la crecientemente precaria colaboración global. O simplemente puede suceder que la politización de los procesos de estandarización los ralentice y, eventualmente, impida, evitando ejemplos de muy necesitada cooperación internacional. Casos recientes de interés, y de origen chino, son la propuesta de un nuevo protocolo de Internet que, en aras de una mayor eficiencia, devuelva un control centralizado de todo lo que circula por la red -propuesta actualmente rechazada<a href="#_edn19" name="_ednref19">[xix]</a>-, o los formatos para la estandarización del reconocimiento facial en los sistemas de videovigilancia -también actualmente detenida<a href="#_edn20" name="_ednref20">[xx]</a>-. Al mismo tiempo, hay que resaltar que la participación de China es también una señal de su interés en participar en los procesos de estandarización y en que se reconozca su papel como centro tecnológico de excelencia.</p>
<h3>La nueva geopolítica de los estándares</h3>
<p>Como resumen, los estándares más allá de su papel técnico tienen implicaciones económicas, sociales y, hoy más que nunca, (geo)políticas. Los estándares son el fundamento de innovaciones que otorgarán posibilidades de crecimiento económico y dominancia<a href="#_edn21" name="_ednref21">[xxi]</a>. Son también potenciales formas indirectas de consolidar como legítimos modelos sociales y políticos que pudieran ser contrarios a los derechos y la dignidad humana.</p>
<p>El ejemplo quizá más sencillo de entender es el de la protección de la privacidad de los datos personales. ¿Qué nivel de protección deben permitir los estándares? ¿Quién y cómo tiene acceso a los datos que se generan con el uso de las nuevas tecnologías? ¿Con qué garantías? ¿Hasta dónde deben ocuparse los estándares de esta cuestión?</p>
<p>Los estándares siempre han tenido una dimensión de influencia política internacional, no en vano están inextricablemente ligados a cuestiones de seguridad nacional, de protección de infraestructuras críticas, de protección de derechos y, por supuesto, de otorgar ventajas competitivas a la propia industria frente a la extranjera. Por eso, no es de extrañar que, ahora, las iniciativas al respecto de lo que sucede en los procedimientos de estandarización se multipliquen: está la estrategia de China ya mencionada, pero también el G7 ha lanzado un marco del trabajo al respecto<a href="#_edn22" name="_ednref22">[xxii]</a> y, como otro ejemplo, la estandarización forma ahora parte de los grupos de trabajo en el Consejo de Comercio y Tecnología entre Europa y EE.UU.</p>
<p>Dada su relevancia, no hay una receta infalible para mejorar la gobernanza de los estándares internacionales y de las organizaciones que los producen, pero algunos ingredientes a utilizar si que parecen evidentes: fomentar la participación consciente de los interesados, desarrollar sus capacidades y su entendimiento de los conflictos geoestratégicos incluyendo aspectos económicos, sociales y de derechos humanos más allá de los meramente técnicos o cortoplacistas, así como crear marcos para el intercambio de información y posicionamiento entre aquellos países que compartimos una visión común sobre lo que hace a nuestras sociedades valiosas.</p>
<p>En definitiva, los estándares forman parte de cualquier plan de largo plazo. Siguen siendo necesarios para mantener las ventajas de una cooperación que, aunque en crisis, sigue siendo útil. Sin embargo, es igualmente cierto que es necesario actualizar esta cooperación para que se convierta en inteligente.</p>
<h3>Notas y descargo</h3>
<p>Una parte del análisis presentado forma parte del libro “El gran sueño de China” (C. F. González, 2021, Tecnos).</p>
<p>Las opiniones vertidas son del autor y no de las instituciones a las que pertenece. Se aplican los habituales descargos de responsabilidad.</p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> Donde hay una interesante cooperación sobre estándares entre Alemania y China.</p>
<p><a href="#_ednref2" name="_edn2">[ii]</a> Hasta donde el autor conoce, y a fecha de 2021, no existe un solo documento como tal que contenga el plan. El lector interesado puede consultar el 14ª Plan Quinquenal 2021-2025, el marco general de la política china que contiene algunos objetivos hasta 2035 (versión en inglés en: <a href="https://cset.georgetown.edu/wp-content/uploads/t0284_14th_Five_Year_Plan_EN.pdf">https://cset.georgetown.edu/wp-content/uploads/t0284_14th_Five_Year_Plan_EN.pdf</a> ). El documento más actualizado disponible sobre la estrategia de China sobre estandarización (en chino) se puede encontrar en: <a href="http://www.gov.cn/zhengce/2021-10/10/content_5641727.htm">http://www.gov.cn/zhengce/2021-10/10/content_5641727.htm</a></p>
<p><a href="#_ednref3" name="_edn3">[iii]</a> La descripción más fácil de seguir es la disponible en la Wikipedia en: https://en.wikipedia.org/wiki/Made_in_China_2025</p>
<p><a href="#_ednref4" name="_edn4">[iv]</a> Los ejemplos abundan. ¿Alguien se acuerda de la perfecta torre de protocolos OSI, abandonada frente a la mucho más simple y efectiva de Internet?</p>
<p><a href="#_ednref5" name="_edn5">[v]</a> Otra vez los ejemplos abundan. ¿Alguien se acuerda de los formatos de video Beta frente al ganador VHS?</p>
<p><a href="#_ednref6" name="_edn6">[vi]</a> Conviene señalar que, en muchas ocasiones, hay múltiples estándares que compiten por el mismo mercado. Que exista un estándar no quiere ni mucho menos decir que sea la única forma de uso posible.</p>
<p><a href="#_ednref7" name="_edn7">[vii]</a> También escrito frecuentemente como <em>de iure</em>.</p>
<p><a href="#_ednref8" name="_edn8">[viii]</a> Hay múltiples ejemplos de este tipo, por señalar uno, el estándar mp3 para codificación y compresión de información de audio (de música). En este sentido se podría decir que hay muchas compañías (por ejemplo, de aplicaciones móviles) que no están interesadas en los procesos visibles de estandarización, aunque en realidad sí lo estén en convertirse en el estándar (de facto) de mercado.</p>
<p><a href="#_ednref9" name="_edn9">[ix]</a> A estos componentes tecnológicos que son necesarios para completar un cierto estándar, pero que ya están desarrollados o son propiedad de alguna parte interesada se les suele denominar “tecnologías esenciales”. Los organismos de estandarización oficiales, en general, obligan a las compañías privadas a que pongan sus patentes a disposición de otros en condiciones justas, razonables y no discriminatorias. Esto se hace para evitar que los propietarios de las patentes impidan que otros usen el estándar, pero no es óbice para que se cobre por el uso.</p>
<p><a href="#_ednref10" name="_edn10">[x]</a> Quizá el mejor ejemplo sea el estándar de comunicaciones móviles 5G: ninguna compañía dispone de todas las patentes esenciales para construir de forma aislada un sistema completo. Una estimación de 2019 otorgaba a Qualcomm el 15% de estas patentes, seguido por Nokia (11%), Huawei y ZTE (10%), y Ericsson (9%).</p>
<p><a href="#_ednref11" name="_edn11">[xi]</a> Que exista un estándar no quiere decir que esté a disposición del público en general. Puede ser necesario adquirir una licencia o ser admitido a su uso tras superar diversas pruebas.</p>
<p><a href="#_ednref12" name="_edn12">[xii]</a> Respectivamente International Electrotechnical Commission (IEC), International Organization for Standardization (ISO) e International Telecommunications Union (ITU).</p>
<p><a href="#_ednref13" name="_edn13">[xiii]</a> Son los relativos al Acuerdo sobre Barreras Técnicas al Comercio (TBT Agreement).</p>
<p><a href="#_ednref14" name="_edn14">[xiv]</a> Respectivamente Institute of Electrical and Electronics Engineer (del que es miembro el que suscribe, incluyendo algún grupo de estandarización), 3rd Generation Partnership Project (responsable en parte de los estándares de comunicaciones móviles) e Internet Engineering Task Force (que como su nombre indica es responsable de los estándares que hacen que Internet funcione).</p>
<p><a href="#_ednref15" name="_edn15">[xv]</a> European Telecommunications Standards Institute. También existen otras organizaciones relevantes en Europa para la estandarización como CEN o CENELEC.</p>
<p><a href="#_ednref16" name="_edn16">[xvi]</a> Como ejemplo, solo la parte de Telecomunicaciones de la ITU (ITU-T) tiene 11 grupos de estandarización y 33 grupos de trabajo.</p>
<p><a href="#_ednref17" name="_edn17">[xvii]</a> Las tasas de crecimiento de las propuestas de China a las principales organizaciones de estandarización, como el ISO y el IEC, han estado aumentando a ritmos anuales del 20% en los últimos años, siendo actualmente el país más activo en ISO y, junto con Alemania, en IEC. China es también actualmente el principal contribuidor de propuestas a la ITU. Cuando se mide la influencia en términos de posiciones (chairs o vice-chairs de los diferentes comités de estandarización), la posición de China ha crecido (tiene 73 de estos puestos en ISO e IEC y 12 en ITU), pero todavía está por debajo de EE. UU o Europa (aunque lidera en ITU). No es únicamente una cuestión de cantidad, sino que la calidad de los estándares es relevante y no todas las propuestas se admiten. A este respecto, las propuestas de China aceptadas en ISO e IEC están actualmente al mismo nivel que las de Japón y por debajo de EE. UU o Alemania. En 3GPP, China lidera en términos de puestos relevantes, lo contrario que en IETF donde tiene una posición minoritaria. En la IEEE Computer Society, China es segunda detrás de EE. UU.</p>
<p><a href="#_ednref18" name="_edn18">[xviii]</a> Algunos expertos se han referido a este <em>soft power</em> como un <em>commercial hard power</em>.</p>
<p><a href="#_ednref19" name="_edn19">[xix]</a> Una propuesta efectuada a la ITU-T for Huawei, China Mobile, China Unicom y el Ministerio de Tecnologías de la Información en septiembre de 2019. Diversos elementos de la propuesta siguen en discusión en varios grupos de trabajo.</p>
<p><a href="#_ednref20" name="_edn20">[xx]</a> Una propuesta efectuada a la ITU-T por China Telecom. A fecha de 2021 está descartada, aunque obviamente que no exista un estándar no quiere decir que no se siga desplegando en el mercado.</p>
<p><a href="#_ednref21" name="_edn21">[xxi]</a> Las estimaciones disponibles señalan que, en 2019, la estandarización supuso unos beneficios adicionales para la economía de Alemania de 17 mil millones de euros y 5 mil millones en el caso de Francia.</p>
<p><a href="#_ednref22" name="_edn22">[xxii]</a> Framework for G7 Collaboration on Digital Technical Standards</p>
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