No es fácil saber vivir

No es sencillo saber cómo comportarse en sociedad, cómo interactuar con el resto de miembros del grupo, cómo afrontar los malos y los buenos momentos. Cómo sobrellevar los fracasos y los éxitos. El diseño del cerebro humano, tan útil para muchas cosas (en especial, la supervivencia) no es del todo adecuado para cumplir con las normas definidas e impuestas para lograr la convivencia en colectivos amplios, diversos y sedentarios. En fin, no es fácil saber vivir la vida.

Pero todo es más complejo aún para una persona “neurodivergente”. Camilla Pang tiene Trastorno del Espectro Autista (TEA), Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) y Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS). Y sin embargo es doctora en bioquímica y ha escrito el libro “Como ser humano. Lo que la ciencia nos enseña sobre la vida, el amor y las relaciones”. Dos hitos que exigen muchísimas horas de trabajo, de concentración, de esfuerzo y de renuncias. De ir “contracorriente” del instinto. De superar situaciones especialmente complicadas para ella.

El TEA hace que vea el mundo de manera diferente, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, y la ansiedad y el TDAH me permiten procesar la información a gran velocidad, mientras oscilo entre el aburrimiento y la concentración máxima y anticipo los resultados potenciales de cada situación a la que me enfrento”.

Este es un libro que sirve para varias cosas. La primera y más obvia, para entender lo que siente y lo que le pasa a una persona como Camilla. La segunda, para ayudar a los que sufren la misma situación que ella, bien de forma continua, bien de forma puntual. Este libro “es una guía de la vida para el marginado; una guía contra el aislamiento social de parte de alguien que sabe exactamente lo que es”. Podríamos pensar que es un manual de autoayuda, pero con un elemento diferencial: lo hace desde la ciencia. He aquí el tercer uso de este libro: es un manual básico de física y química. Un libro pedagógico sobre materias como las proteínas, la termodinámica, el aprendizaje automático, la refracción, la resonancia, el principio de incertidumbre de Heisenberg, la lógica difusa, los enlaces químicos, la teoría de juegos… Y la autora los aplica a entender cómo vivir, cómo ser y sobrevivir en sociedad.

“¿Cómo se puede conectar con otras personas cuando no se está programado para ello? La ciencia, fiable y clara, puede ayudar a todo el mundo a comprender las relaciones, los dilemas personales y las situaciones sociales que definen nuestra vida. Si entendemos mejor la ciencia, entenderemos mejor las bases de lo que nos hace humanos, el mundo en el que vivimos y a quienes nos rodean”.

No sé si los símiles son tan útiles para entender a una persona con diversidad neuronal ni tan potentes como para entender los conceptos científicos. Es posible que se quede en poco corto en los dos frentes, pero de los dos se aprende. La lectura es rápida y sencilla. Y tiene dosis de estoicismo: “Una vez aceptamos que no es posible vivir una vida perfectamente planeada, resulta más fácil centrarnos en las cosas que sí podemos controlar”.

Pero no comparto la defensa que hace del error: “La ciencia progresa gracias al error”. No estoy de acuerdo. Progresa gracias al acierto. Lo que sucede es que hay errores que llevan a otros aciertos. La serendipia es tremendamente útil. “Si los científicos no aceptaran la necesidad de error ni se fascinaran por aquello que contradice y frustra sus hipótesis, nunca habría investigaciones que llevan a descubrimientos innovadores”. En lo que sí estoy de acuerdo es en la utilidad del error: “los errores y los malos resultado no existen, solo son fuentes de aprendizaje”. Frase que me gusta más que esta otra: “solo mediante el fracaso y el aprendizaje de los errores se obtienen avances”. Yo diría que “también” y no “solo”.

“La mejor correlación entre la ciencia y la vida es que ambas son frustrantes y gratificantes a partes iguales para aquellos que perseveran”.

David Cano
David Canohttps://www.elalcazardelasideas.es/
David Cano Martínez 46 años, casado y con 3 hijos. Licenciado en Dirección y Administración de Empresas por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y Máster en Finanzas Cuantitativas por Afi Escuela de Finanzas es socio de Analistas Financieros Internacionales y Director General de Afi Inversiones Globales, SGIIC, empresa especializada en la gestión de carteras y el asesoramiento a inversores institucionales, fondos de inversión y fondos de pensiones. Más de 20 años de experiencia profesional en análisis económico internacional y gestión de carteras. Coautor de una docena de libros de mercados financieros y economía y de más de un centenar de artículos sobre macroeconomía, gestión de carteras, activos financieros, fondos de inversión, derivados, política monetaria y finanzas empresariales. Es profesor de los más prestigiosos centros de postgrado en finanzas españoles, entre ellos, Afi Escuela de Finanzas, y colabora habitualmente en los medios de comunicación. Tweco en la sección mercados financieros de forma ininterrumpida desde 2016 (@david_cano_m). Miembro del jurado de los premios Knowsquare y del Club de Lectura Know Square. Fundador del grupo de reflexión Los Siete del Prado (L7dP).

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