<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	
	>
<channel>
	<title>
	Comentarios en: La importancia de las criptomonedas	</title>
	<atom:link href="https://www.elalcazardelasideas.es/la-importancia-de-las-criptomonedas/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.elalcazardelasideas.es/la-importancia-de-las-criptomonedas/</link>
	<description>Foro de pensamiento estratégico y conversaciones con la actualidad</description>
	<lastBuildDate>Mon, 18 Oct 2021 11:20:48 +0000</lastBuildDate>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.1.2</generator>
	<item>
		<title>
		Por: Enrique Titos		</title>
		<link>https://www.elalcazardelasideas.es/la-importancia-de-las-criptomonedas/#comment-26</link>

		<dc:creator><![CDATA[Enrique Titos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Feb 2021 07:36:32 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">#comment-26</guid>

					<description><![CDATA[Gracias Pepe por tu extenso y valido comentario. Efectivamente la recreación de una nueva moneda no es algo nuevo, y la recreación de un sistema financiero tampoco. Lo es la tecnología, y esta es distinta, no mejor ni peor que las otras. La que nos ha tocado vivir. La tecnología blockchain apalancada en internet le da vitalidad de disemninación, trazabilidad a la información , automatización a la ejecución, y en el caso de bitcoin, limitación a la emisión. Eso no ha pasado nunca con ninguna moneda, Hasta el oro se puede seguir encontrando, pero no se pueden emitir más de 21m de bitcoins (salvo que alguien rompa su regla escrita en código maquina de emisión maxima). Las finanzas descentralizadas pueden alterar el sistema financiero en torno a instoituciones  e intermediarios centralizados y supervisados. Es como el ecosistema de IOS o Android sin IOS o Android: multitud de desarrolladores que hacen Apps que ofrecen servicios financieros, Y aunque emerjan IOS o Androids financieros serán muy distintos de los bancos actuales. Todo esto es bastante inevitable como movimiento, la cuestión es la velocidad y el grado, en mi opinión.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Gracias Pepe por tu extenso y valido comentario. Efectivamente la recreación de una nueva moneda no es algo nuevo, y la recreación de un sistema financiero tampoco. Lo es la tecnología, y esta es distinta, no mejor ni peor que las otras. La que nos ha tocado vivir. La tecnología blockchain apalancada en internet le da vitalidad de disemninación, trazabilidad a la información , automatización a la ejecución, y en el caso de bitcoin, limitación a la emisión. Eso no ha pasado nunca con ninguna moneda, Hasta el oro se puede seguir encontrando, pero no se pueden emitir más de 21m de bitcoins (salvo que alguien rompa su regla escrita en código maquina de emisión maxima). Las finanzas descentralizadas pueden alterar el sistema financiero en torno a instoituciones  e intermediarios centralizados y supervisados. Es como el ecosistema de IOS o Android sin IOS o Android: multitud de desarrolladores que hacen Apps que ofrecen servicios financieros, Y aunque emerjan IOS o Androids financieros serán muy distintos de los bancos actuales. Todo esto es bastante inevitable como movimiento, la cuestión es la velocidad y el grado, en mi opinión.</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Pepe		</title>
		<link>https://www.elalcazardelasideas.es/la-importancia-de-las-criptomonedas/#comment-27</link>

		<dc:creator><![CDATA[Pepe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Feb 2021 20:57:25 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">#comment-27</guid>

					<description><![CDATA[Leo tu artículo desde el desconocimiento, la desinformación y la vaguería intelectual que me domina hace tiempo. Me ha servido para actualizar nociones anteriores sobre las criptomonedas y las cadenas de bloques, que digiero a retazos, con interés de bancario y vaguería de milenial. Ni se me había pasado por la imaginación que hubiese 7.000 monedas diferentes de las nuevas, de que las antiguas tenemos muchas menos. Me atrevería a lanzar la hipótesis de que en toda la historia de la humanidad no hubo 7.000 divisas diferentes (excluyo, claro, las posibles iniciativas de pueblos extinguidos que usaran huesos del meñique de la mano izquierda como cuenta).&lt;br /&gt;Me resulta interesante que las unidades de cuenta actuales nazcan y vivan sin patrón que las defienda, sin ley que las respalde y sin otro sostén que el apetito de tenerlas. &lt;br /&gt;El punto que yo encuentro brillante y diferencial es la seguridad de que se acompañan, al dotar a cada unidad de cuenta de una certificación de autenticidad compartida, pública, guardada por todos y por nadie. &lt;br /&gt;El punto anterior luce más todavía al combinarlo con el atributo del anonimato de su legítimo tenedor ¡es impresionante! Dispones de una unidad de valor única e irrepetible, que todos pueden comprobar que es auténtica, pero no pueden saber quién la posee (creo, o así es como lo entendí).&lt;br /&gt;Imagina una pieza de oro, que por su forma, peso y color asegura un valor intrínseco, que nadie sabe que está en tu bolsa de cuero, que todos las admiten sin parar a cuestionarla. Eso sí, con la diferencia del marchamo del rey de turno estampado en ambas caras.&lt;br /&gt;Es potestad de ese rey hacer más monedas, si tiene el oro, o de inventárselas, si no lo tiene. Ese rey las cuenta, las regula, las fiscaliza, las defiende, juzga sus transacciones y las aplica como medida de todas las relaciones económicas. Son de obligada aceptación.&lt;br /&gt;Ahora volvemos al bitcoin. Ahí desaparecen las normas, el respaldo definido, la validez y la defensa o regulación.&lt;br /&gt;Tiene una naturaleza matemática, cualquiera puede crearlo, lo extrae mediante máquinas, se convierte en su legítimo dueño y lo pone en circulación a cambio de otros bienes. No hay rey que se lo impida o lo regule y, una vez registrado es indistinguible de los existentes anteriormente. Vale –o no- en cualquier entorno, sin que el regulador pueda hacer nada, salvo odiarlo por la competencia que supone a su poder establecido.&lt;br /&gt;No sé por qué se me ocurre pensar en la sal. Cualquiera podía extraerla del mar o de las minas, pesarla, envasarla, transferirla, ponerla en circulación como elemento de cambio –salario- Y también sin rey que pueda impedir su creación y crecimiento ¡es NaCl! Y no tiene otro límite natural que la disolución de la que “se mina”, el océano.&lt;br /&gt;¿de verdad estamos ante algo tan nuevo?&lt;br /&gt;]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Leo tu artículo desde el desconocimiento, la desinformación y la vaguería intelectual que me domina hace tiempo. Me ha servido para actualizar nociones anteriores sobre las criptomonedas y las cadenas de bloques, que digiero a retazos, con interés de bancario y vaguería de milenial. Ni se me había pasado por la imaginación que hubiese 7.000 monedas diferentes de las nuevas, de que las antiguas tenemos muchas menos. Me atrevería a lanzar la hipótesis de que en toda la historia de la humanidad no hubo 7.000 divisas diferentes (excluyo, claro, las posibles iniciativas de pueblos extinguidos que usaran huesos del meñique de la mano izquierda como cuenta).<br />Me resulta interesante que las unidades de cuenta actuales nazcan y vivan sin patrón que las defienda, sin ley que las respalde y sin otro sostén que el apetito de tenerlas. <br />El punto que yo encuentro brillante y diferencial es la seguridad de que se acompañan, al dotar a cada unidad de cuenta de una certificación de autenticidad compartida, pública, guardada por todos y por nadie. <br />El punto anterior luce más todavía al combinarlo con el atributo del anonimato de su legítimo tenedor ¡es impresionante! Dispones de una unidad de valor única e irrepetible, que todos pueden comprobar que es auténtica, pero no pueden saber quién la posee (creo, o así es como lo entendí).<br />Imagina una pieza de oro, que por su forma, peso y color asegura un valor intrínseco, que nadie sabe que está en tu bolsa de cuero, que todos las admiten sin parar a cuestionarla. Eso sí, con la diferencia del marchamo del rey de turno estampado en ambas caras.<br />Es potestad de ese rey hacer más monedas, si tiene el oro, o de inventárselas, si no lo tiene. Ese rey las cuenta, las regula, las fiscaliza, las defiende, juzga sus transacciones y las aplica como medida de todas las relaciones económicas. Son de obligada aceptación.<br />Ahora volvemos al bitcoin. Ahí desaparecen las normas, el respaldo definido, la validez y la defensa o regulación.<br />Tiene una naturaleza matemática, cualquiera puede crearlo, lo extrae mediante máquinas, se convierte en su legítimo dueño y lo pone en circulación a cambio de otros bienes. No hay rey que se lo impida o lo regule y, una vez registrado es indistinguible de los existentes anteriormente. Vale –o no- en cualquier entorno, sin que el regulador pueda hacer nada, salvo odiarlo por la competencia que supone a su poder establecido.<br />No sé por qué se me ocurre pensar en la sal. Cualquiera podía extraerla del mar o de las minas, pesarla, envasarla, transferirla, ponerla en circulación como elemento de cambio –salario- Y también sin rey que pueda impedir su creación y crecimiento ¡es NaCl! Y no tiene otro límite natural que la disolución de la que “se mina”, el océano.<br />¿de verdad estamos ante algo tan nuevo?</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
	</channel>
</rss>
