De Guttenberg a Zuckerberg, reseña de “La plaza y la torre”

Niall Ferguson es un prolífico investigador, historiador y escritor de libros contemporáneos donde analiza las cuestiones que plantean los conflictos sociales, la economía, la tecnología y sus efectos en la política. En su libro de 2018 “La plaza y la torre”, metáfora para analizar las redes y las jerarquías a lo largo de la historia, nos recuerda que son conceptos que han existido siempre. Hoy la palabra “redes” se asocia casi instintivamente con fenómenos como las redes sociales. En el libro “La plaza y la torre” el conflicto está simbolizado por la Piazza del Campo en Siena donde el coso en forma de concha se observa desde la elevada y “amenazante” Torre del Mangia.

La Historia nos aporta ejemplos continuos del poder e influencia de las redes, de que las redes están en todos los órdenes de la vida social e incluso biológica, y que las redes llevan a sus dominadores a expandir su poder. Desde los míticos Illuminati, la masonería, las redes financieras con los Rothschild como aventajados usuarios con sus redes de información privilegiada, rápidas y eficaces, las redes como fenómenos que influyen en los mercados financieros, las redes del terrorismo islámico o las redes de poder fáctico que emanan de encuentros como Davos o el club Bilderberg. Es paradigmático el caso de Henry Kissinger,  con una inteligencia y perspicacia privilegiadas, Secretario de Estado en el gobierno de Richard Nixon, posiblemente la persona con mejor agenda de contactos dentro y fuera de Estados Unidos de la época. 
En “La plaza y la torre” Ferguson desgrana historias que se pueden leer en otros libros y en cierto sentido es un “libro sobre otros libros”, pero su originalidad estriba que aplica el marco conceptual de la teoría de redes al análisis histórico. Y esto es útil porque nos puede dar pistas sobre el futuro.


Para documentarse sobre este marco, Niall Ferguson estudió en Stanford teoría de redes cuyo primer documento histórico parte del dilema que resolvió Euler con el famoso caso de los puentes de Konisberg.

Las redes están compuestas por nodos o vértices y aristas o relaciones. No fue hasta el siglo XX cuando los estudiosos y matemáticos definieron formalmente la importancia de las redes en términos de «centralidad». Los tres principales parámetros indicadores de la importancia en el análisis formal de redes son:

  • la centralidad de grado, determinado por el número de aristas que emanan de un nodo. Es la sociabilidad o número de relaciones que un individuo tiene con los demás. 
  • la centralidad de intermediación, que mide la cantidad de información que pasa por un nodo concreto. Son las personas que tienen los contactos más importantes, y de ellas depende el que otros accedan a éstos. 
  • la centralidad de cercanía o de proximidad mide la media de pasos que hacen falta para llegar desde un nodo a todos los demás, y es una medida de quien tiene mejor acceso a la información suponiendo que se halla equitativamente repartida. La idea de los “seis grados de separación” argumenta que cualquier persona en la Tierra puede contactar con otra a través de un máximo seis personas.
Los individuos con mayor centralidad de grado, intermediación y cercanía actúan como hubs o clusters.

“Trumplandia”, la red de Trump y la Trump Organization, sus conexiones con otros organismos y organizaciones
Gutenberg, el inventor de la imprenta en 1440 nunca pensó en la trascendencia  que implicaría hacer posible la transcripción repetitiva de un texto sin necesidad de escribas que copiaban con caligrafía primorosa en los monasterios de baja Edad Media.

Su invento permitió, entre otros logros, la expansión de las ideas reformistas de Martín Lutero con sus 95 tesis publicadas en 1517, la separación de una parte de los países de Europa de la Iglesia Católica Romana y del Sacro Imperio Austrogermánico. Más adelante, la imprenta fue el germen del Renacimiento y la Ilustración que acabó con siglos de interpretación del destino como una inevitable y cerrada interpretación de las fuentes del saber entonces residentes en la jerarquía en torno a la Iglesia Católica. La red se impuso a la jerarquía y a su vez dió lugar a una nueva jerarquía.

El invento de Gutenberg permitió la democratización de la lectura y el conocimiento pero nunca se creó un oligopolio o monopolio de imprentas. Entre Gutengerb y Zuckerberg, el fundador de Facebook, la tecnología ha seguido evolucionando y esas redes iniciales fueron transformándose en los modernos medios de comunicación, con la prensa, radio y televisión como nodos centrales de información y atención.

Hoy Mark Zuckerberg es uno de los mejores ejemplos de la moderna relación entre “La plaza y la torre”. Es uno de los mejores intérpretes de la teoría de redes aplicada al fomento de las relaciones entre personas y sobre esa base ha construido el imperio de las redes sociales que hoy es Facebook. Con la diferencia con respecto a la época de Gutenberg de que él y otras Big Techs han construido una jerarquía de dominio usando las tecnologías claves en la Cuarta Revolución Industrial. Los procesos electorales democráticos ya “sufren” los efectos de la teoría de redes con la revolución digital y bien haríamos en intentar comprenderlos para intentar comprender nuestras opciones y elecciones.

Si Gutenberg levantara la cabeza…

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A fecha de hoy, la red de Bitcoin, una red informática, descentralizada y anónima que está soportada en una tecnología de bloques (blockchain) donde cada transacción es inmutable y se valida por todos los participantes a través de sistemas computacionales en tiempo real, no es aún una alternativa a los sistemas de redes centralizados actuales, incluyendo la propia Facebook, que por cierto ha lanzado una propuesta para contar con su propio dinero digital en 2020 (Libra). Las redes computacionales que comenzaron con Bitcoin y que se siguen extendiendo dan para otro post.

Otras lecturas relacionadas:

https://www.digitaltonto.com/2010/the-story-of-networks/
http://nifty.stanford.edu/2014/mccown-schelling-model-segregation/
https://www.digitaltonto.com/2019/how-technology-and-globilization-have-failed-us/

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Enrique Titos
Enrique Titoshttps://www.elalcazardelasideas.es/
Enrique Titos Martínez, (Granada, 1960). Casado y padre de 4 hijos. Economista graduado en UAM Madrid, postgrado en IESE Business School y en Kellogg Business University (EEUU). Ha desarrollado una trayectoria directiva en seis grupos financieros, el último en Barclays Europa y siempre relacionado con áreas financieras, de tesorería y seguros. Actualmente realiza consultoría e inversiones en proyectos relacionados con cambio de modelos de negocio por razón de la tecnología, tras reorientarse con cursos sobre Fintech y Criptomonedas en el MIT, formaciones digitales y de consejos de administración en The Valley DBS y Escuela de Consejeros. Es Consejero Asesor en la empresa Fellow Funders, Consejero Independiente de QPQ Alquiler Seguro SOCIMI y promotor de Consejos Asesores de Innovación Abierta (CAIA) en compañías establecidas como CASER Seguros. Miembro del Consejo Académico de la Fundación Fide, Director del Grupo Dinero Digital y Sistemas de Pago de Fide, Jurado de los Premios Knowsquare y fundador del Club de Lectura Know Square, y del Cineforum Mensajes de Cine.

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