Como reaccionan los países ante las crisis

Anatomía de una crisis
“Crisis” es sin duda una de las palabras más habituales en cualquier vocabulario, ya que nos aplica a todos y casi a todo. Todos en algún momento de nuestras vidas sufrimos una crisis, las sufren las empresas y las sufren las naciones. Quizá la mejor definición que puedo encontrar de crisis es “cuando algo básico se derrumba fuera de nuestro control y hemos de hacer un esfuerzo sobrehumano para volver a una situación estable.” Como afrontan los países situaciones de crisis es el objetivo de este artículo.
Primero hay que convenir que no siempre es fácil detectar una crisis porque depende de las percepciones. Si una persona está en crisis siempre será más fácil saberlo, porque solo le aplica al sujeto y porque es posible que muchas personas a su alrededor se lo recuerden con frecuencia. Pero es más difícil cuando se trata de ciudadanos de una nación, donde las percepciones individuales pueden ser contrapuestas y el pensamiento se relativiza por los distintos mensajes que recibimos.
En los grupos humanos que comparten un futuro, por ejemplo, los ciudadanos de un país, la salida de una crisis de país depende frecuentemente de las decisiones y acciones de los líderes que dirigen el país. Son ellos los que desarrollan la narrativa de “estamos en crisis, hemos de hacer A o B”, o miran hacia otro lado y no detectan la naturaleza de la crisis, “no es para tanto, otros están peor, solo tenemos que mantener firmes nuestras prioridades actuales y ya pasará”. Incluso hay escenarios peores que la inacción, el de la acción equivocada, sea por mala fe o por incompetencia. Es la consecuencia del error en el diagnóstico y en la acción, y la historia está llena de casos.
¿Cómo se perciben los resultados de la gestión de una crisis? Es sencillo en principio y basta con que cada uno se responda a ¿estamos mejor o peor que antes, y tengo mejores o peores expectativas de futuro? El problema es determinar cuando se ha salido de una crisis, que vuelve a ser una percepción bastante llena de subjetividad individual y colectiva.
Un marco de resolución de crisis nacionales
“Crisis: cómo reaccionan los países en los momentos decisivos” es el último libro de Jared Diamond terminado en 2019, que precisamente no sugiere que una pandemia sea el escenario más probable de una crisis aunque sí lo cita como una posibilidad. El libro estudia primero las crisis personales y extrapola doce principios de acción aplicables a los países en situación de crisis.
A lo largo del libro, Jared Diamond realiza un análisis de distintas crisis históricas de países que tomaron decisiones para abordar momentos especialmente difíciles de su historia. Aunque no se pueden extrapolar conclusiones de general aplicación, el análisis sí aporta una luz útil para abordar muchas crisis de país.
Aunque es difícil priorizar de entre las doce terapias que recomienda, ya que pueden aplicar desigualmente en cada caso, me atrevo a sugerir que actuar desde una identidad nacional definida y con valores centrales y de comportamiento claros es clave para afrontar una crisis de país, porque será más factible asumir las medidas y sacrificios que siempre impone su resolución. Ambos factores junto con el liderazgo apropiado se me antojan la clave de bóveda en tiempos de crisis.
La elección de los países usados como referencia no es casual. En todos ellos el autor ha vivido durante etapas largas y habla o entiende bien el idioma, lo que le permite un conocimiento más allá del puramente académico. Además, la formación de Jared en biología y geografía, añadida a su investigación de la historia le provee de un arsenal de razonamiento que ya le valió el Pulitzer en 1998 por su libro “Armas, gérmenes y acero”, un ensayo evolutivo de la Humanidad explicada desde la geografía, la antropología y la biología.
En el estudio de las crisis en seis países (Finlandia, Indonesia, Japón, Chile, Alemania y Australia), Jared narra de forma amena y estructurada las respectivas crisis acontecidas y de qué forma aplicaron algunos de los principios o terapias referidas. Casos especialmente notables son en mi opinión Japón o Alemania.
Japón era un país medieval hasta la llegada de la armada del comodoro Perry en 1853 a la bahía de Edo con la idea de anexionar Japón a EEUU. A partir de ahí comenzó la “Revolución Meiji”, y Japón cambió su modelo político desde los shogunes hacia una democracia cada vez más representativa manteniendo tradiciones como la figura del emperador, modernizó su ejército y diseñó un sistema educativo admirable tomando como referencia los mejores modelos existentes en el mundo, convirtiéndose en la nación asiática más avanzada durante el siglo XX pese a la derrota y práctica destrucción del país en la Segunda Guerra Mundial.
Alemania es un caso bien conocido de resurgimiento económico y político tras su derrota en las dos Guerras Mundiales, pero también como potencia que quiere exculpar sus errores (como hizo el canciller Willy Brandt arrodillándose en el gueto de Varsovia en petición de perdón por las víctimas judías del holocausto nazi). En Alemania se enseña la historia del holocausto y sus principales campos de concentración son museos visitables para no olvidar la tragedia. Además, Alemania es artífice principal de la construcción europea, una salvaguarda aceptada para contener la potencia de la unificación de las dos Alemanias antes separadas por la Guerra Fría.
Pero además de las seis crisis de países analizadas, Diamond se atreve a pronosticar focos de crisis que pueden ocurrir en el futuro. Son crisis que afectan a países concretos, pero que por su magnitud pueden convertirse en sistémicas.
En esta línea, Japón vuelve a aparecer como un foco de incertidumbre por problemas como la elevada edad de su población, su histórica agresividad a la hora de tomar recursos naturales exteriores, su cierre a la inmigración y su falta de evaluación interior del daño realizado con sus invasiones (tema tabú en la educación en Japón).
Varios capítulos se dedican a Estados Unidos, la potencia hegemónica del siglo XX y en la actualidad. Partiendo de su suficiencia en recursos naturales y su inmenso capital económico, militar y político, Estados Unidos presenta igualmente incertidumbres relacionadas con el incremento de la desigualdad, el deterioro de las prácticas democráticas ante el incremento de la polarización política, de la cultura de la negociación y de una creciente “incontinencia institucional” rompiendo prácticas de consenso no escritas que han hecho de Estados Unidos una referencia y modelo de convivencia a seguir durante mucho tiempo. Estados Unidos es la democracia más longeva con 230 años de existencia ininterrumpida y se enfrenta además al reto de mantener su supremacía mundial frente a potencias autárquicas como China.
El libro concluye analizando una serie de crisis adicionales que puede sufrir la Humanidad como consecuencia del descontrol o pérdida de acuerdos en armamento nuclear, catástrofes climáticas o el propio incremento de la desigualdad a nivel mundial y su impacto en los países con fronteras “porosas” en el caso de que no se ataquen las motivaciones raíces de mucha inmigración: la corrupción en los países de origen, la falta de medios de supervivencia y progreso social, y el incremento natural de la población en los países que ofrecen menores oportunidades, especialmente los de Africa y Latinoamérica.
Las lecciones de las crisis
Leer “Crisis”, su modelo de análisis y las similitudes con otros países provoca un deseo casi inmediato de abordar un análisis de la crisis de España. Qué lecciones podemos aprender y que aplican a nuestra particular crisis, sería el lógico siguiente paso y sin ánimo de entrar en detalles me atrevo a señalar tres preguntas que me gustaría abordar en un post futuro.
  • ¿Qué aprendizajes podemos de estos 12 principios de actuación en países como España cuando afronta la que seguramente va a ser su mayor crisis económica, social y por supuesto de salud en su etapa democrática?
  • ¿Qué decisiones hemos de tomar desde la integración en el Euro y en la UE? ¿Cómo podemos contribuir a ser un miembro de la Unión que no siempre necesite de la solidaridad de los países más ricos?
  • ¿Cómo debemos mejorar el modelo productivo y el funcionamiento político para asegurar un desarrollo social más sostenible y equilibrado?
A continuación extraigo algunos aprendizajes y lecciones en torno a algunas de las terapias y a la importancia de los líderes en época de crisis.
La crisis que no se esperaba 
“Crisis” de Jared Diamond es un libro que, con la paciencia que exigen sus casi 500 páginas no defrauda al lector por la facilidad con que está escrito y estructurado, y por el sumo interés de las referencias históricas que aporta amén de las reflexiones que realiza para pronosticar episodios de cambio a futuro.
Indudablemente la pandemia del Covid-19 es central en estos momentos y sus efectos económicos y sociales, en la forma de relacionarnos y desplazarnos va a tener unos efectos de enorme alcance en nuestros hábitos y en la estructura económica a nivel mundial, basada en lo que algunos llaman la “high friction economy”, donde cualquier lugar físico del mundo estaba al alcance de muchos y donde muchos negocios se basaban en la extraordinaria movilidad de las personas.
Ese mundo ha cambiado al menos por un tiempo y por tanto la crisis del Covid es ya la crisis más importante del siglo XX. Pero ello no impide que este magnífico libro sirva como marco de reflexión y resolución de crisis para los políticos de cualquier país. Una lectura más que oportuna para este verano.
Enrique Titos
Enrique Titoshttps://www.elalcazardelasideas.es/
Enrique Titos Martínez, (Granada, 1960). Casado y padre de 4 hijos. Economista graduado en UAM Madrid, postgrado en IESE Business School y en Kellogg Business University (EEUU). Ha desarrollado una trayectoria directiva en seis grupos financieros, el último en Barclays Europa y siempre relacionado con áreas financieras, de tesorería y seguros. Actualmente realiza consultoría e inversiones en proyectos relacionados con cambio de modelos de negocio por razón de la tecnología, tras reorientarse con cursos sobre Fintech y Criptomonedas en el MIT, formaciones digitales y de consejos de administración en The Valley DBS y Escuela de Consejeros. Es Consejero Asesor en la empresa Fellow Funders, Consejero Independiente de QPQ Alquiler Seguro SOCIMI y promotor de Consejos Asesores de Innovación Abierta (CAIA) en compañías establecidas como CASER Seguros. Miembro del Consejo Académico de la Fundación Fide, Director del Grupo Dinero Digital y Sistemas de Pago de Fide, Jurado de los Premios Knowsquare y fundador del Club de Lectura Know Square, y del Cineforum Mensajes de Cine.

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